lunes, 9 de diciembre de 2013

El CERN se renueva tras el hallazgo del bosón de Higgs

  • Aprovechando el primer gran parón técnico del LHC, EL MUNDO visita las obras que duplicarán la potencia del acelerador que detectó la partícula de Higgs.

Trabajos de mejora en el detector CMS, uno de los cuatro grandes...
Trabajos de mejora en el detector CMS, uno de los cuatro grandes experimentos del LHC. CERN

En apariencia, el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN, por sus siglas en francés) no es muy diferente a un campus universitario. Un edificio en forma de esfera a la entrada del complejo y un pequeño jardín en el que se exhiben antiguas piezas de aceleradores sugieren que estamos en un lugar especial.
Pero aquí, en la frontera entre Suiza y Francia, lo verdaderamente extraordinario ocurre bajo nuestros pies. A cien metros de profundidad hay un túnel de 27 kilómetros de circunferencia por el que circulan y colisionan protones a una velocidad cercana a la de la luz. Se trata del Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, LHC), el acelerador de partículas más grande jamás construido. Una obra faraónica y multimillonaria que está permitiendo realizar el que muchos consideran el mayor experimento del mundo.
Si desde su inauguración, en 2008, el LHC se considera un hito de la ingeniería y la ciencia, el 4 de julio de 2012, cuando fue anunciado eldescubrimiento del bosón de Higgs, se ganó un lugar destacado en la historia de la Física. Ahora se ha hecho la primera gran parada técnica para realizar mejoras y preparar la siguiente etapa del acelerador de partículas, que comenzará en 2015. Y es que aquí todavía queda mucha ciencia por hacer.

La 'máquina del tiempo'

¿De qué está hecho el Universo? ¿Cómo comenzó todo? El CERN, un organismo internacional fundado en 1954, nació con el objetivo de investigar de qué está compuesta la materia. «No entendemos la mayor parte del Universo», afirma Luis Álvarez-Gaumé, físico teórico en el CERN desde hace un cuarto de siglo. Según detalla, sólo un 4% del Universo está constituido por átomos, es decir, es materia como la nuestra. La inmensa mayoría es energía oscura (74%) y materia oscura (22%), pero no saben qué es ni de dónde procede: «Ni siquiera entendemos bien ese 4%».
Para intentar comprenderlo, el CERN construye instrumentos como el LHC, que ha costado unos 3.000 millones de euros y ha sido bautizada como la máquina del tiempo. Y es que aquí los científicos reproducen unas condiciones parecidas a las que debieron darse tras el Big Bang, la gran explosión que originó el Universo hace 13.700 millones de años.
Un operario en el detector ALICE.
cern
Uno de los principales objetivos del LHC era confirmar o refutar la existencia del bosón de Higgs, la única partícula predicha por el Modelo Estándar de Física de Partículas que quedaba por descubrir y de la que se pensaba que tenía un papel clave en el mecanismo por el que se origina la masa del Universo. Se llamó así por el británicoPeter Higgs, uno de los físicos teóricos que en los 60 propuso su existencia y por cuyo trabajo ha recibido en 2013 [junto a François Englert] el Nobel y el Premio Príncipe de Asturias. «Mucha gente apostaba por que no se podía descubrir. Pero el bosón que han visto nuestros compañeros experimentales se parece mucho al descrito en los 60. Ha sido un trabajo de una dificultad inmensa, como buscar un aguja en un pajar», señala Álvarez-Gaumé.
«Hemos descubierto una partícula que creemos que es el bosón de Higgs, no está confirmado al 100% pero probablemente no lo esté nunca. Ahora toca determinar sus propiedades», explica el leonés Isidro González, físico de la Universidad de Oviedo, que trabajó en el antiguo acelerador LEP, que predecesor al LHC.
Además de estudiar con precisión el bosón de Higgs, para el director del CERN, Rolf Heuer, el gran objetivo del LHC a partir de 2015 será investigar la materia oscura:«Sabemos que existe pero no sabemos qué es. Realmente esperamos que el LHC abra la primera ventana y nos dé algunas ideas», explica durante una rueda de prensa con periodistas españoles invitados a visitar las instalaciones del CERN aprovechando el parón técnico del gran acelerador.
CERN

A 100 metros bajo tierra

Tras recorrer en autobús ocho kilómetros rodeados de montañas nevadas, comenzamos nuestro descenso en ascensor hasta las entrañas del LHC, a 100 metros bajo tierra. Ahora estamos en territorio francés, pues en nuestra primera parada visitaremos el experimento CMS, uno de los cuatro detectores [los otros se llaman ATLAS, LHCb y ALICE] colocados en puntos estratégicos del anillo circular de 27 kilómetros. En estos cuatro lugares se hacen chocar dos haces en los que han inyectado protones que viajan a una velocidad cercana a la de la luz para que los detectores puedan registrarlos, analizarlos y buscar partículas, como el escurridizo bosón de Higgs.
Aunque el Gran Acelerador de Hadrones no está ahora en funcionamiento, las normas de seguridad prohíben que bajen a la cueva mujeres embarazadas y personas con marcapasos debido a la gran cantidad de equipos eléctricos que hay y a los restos de radiación que quedan. Como es lógico, el casco es obligatorio y no se puede llevar tacones. Cuando el LHC está en marcha, está prohibido entrar en las cuevas. Según cuenta el canario Garoe González, físico del IFAE de Barcelona e investigador de ATLAS, para asegurarse de que no hay nadie en las cuevas, cada persona que baja debe llevar una llave y entregarla al salir. De vez en c uando, algún despistado se olvida de devolverla y no se puede poner en marcha hasta que se le localiza.

El lugar más frío del Sistema Solar

Nos acompaña durante nuestro recorrido José Miguel Jiménez, uno de los científicos que mejor conoce los entresijos de este anillo subterráneo, cuyo interior está considerado el lugar más vacío y el más frío del Sistema Solar. Durante sus últimos ocho años en el CERN [lleva aquí casi dos décadas], ha sido el jefe del equipo de 140 personas que se encarga de los sistemas de vacío del acelerador y de las tecnologías de revestimiento que permiten que el haz circule de manera más eficiente dentro del túnel. En enero, entrará en el directorio del CERN como jefe del Departamento de Tecnologías.
Como nos acompaña un bombero, nos permiten adentrarnos más en el túnel de lo que, según nos explican, suelen hacer los visitantes que acceden a esta zona. Jiménez nos muestra, por ejemplo, las zonas del anillo en las que la temperatura alcanza los -271º C. El tiempo récord que han mantenido circulando los haces de manera continua por el túnel es de 22 horas y media. «Cuando el LHC está en funcionamiento tenemos ingenieros y técnicos trabajando 24 horas al día, siete días por semana», afirma Jiménez, que detalla que en 2012 el LHC estuvo operativo del 6 de enero al 18 de diciembre.
José Miguel Jiménez, en el túnel de 27 kilómetros del LHC.
Accedemos ahora a la espectacular cueva en la que se encuentra el detector CMS, que fue el que, paralelamente con ATLAS, detectó el bosón de Higgs:«Aunque sean experimentos rivales, tambien son hermanos. porque los dos tienen que ver lo mismo», explica el manchego Jesús Puerta Pelayo, físico experimental del CIEMAT.
El detector es un gran cilindro modular de 15 metros de alto por 21 de largo. Pesa 14.000 toneladas y cada una de sus piezas puede desplazarse longitudinalmente a lo largo de la caverna, como se aprecia bien ahora, durante los trabajos de mejora:«Aunque su tamaño es la mitad que ATLAS, es mucho más pesado porque es más compacto», explica Puerta, que compara el esquema de estos detectores con el de una cebolla. «Hay varias capas alrededor del punto de interacción y cada una absorbe un tipo de partículas y tiene un equipo de mantenimiento especializado. En la más externa hay 250 cámaras detectoras de muones (partículas parecidas a los electrones pero con más masa), de las que 70 se han hecho en Madrid», detalla Puerta, que vive entre Madrid y Ginebra y ha trabajado en todas las etapas de construcción del CMS. «El detector es como una cámara digital que tiene que tomar 40 millones de fotos por segundo y tiene 80 millones de píxeles», compara María Chamizo, física del CIEMAT. «Además, tiene que ser inteligente para ser capaz de saber si las fotos son interesantes o no, porque la inmensa mayoría ni te interesa ni las puedes guardar porque no tienes capacidad», precisa Jesús Puerta.
Un operario en el túnel de 27 kilómetros del LHC, a 100 metros de profundidad.
CERN
Durante nuestra visita a la caverna del gigantesco detector ATLAS, que está en Suiza, junto al complejo del CERN, y cuyo tamaño es comparable al de la Torre Eiffel, Inma Riu, investigadora del IFAE, explica cómo seleccionan los sucesos que registran los detectores: «Hay que seleccionar aquellos que nos proporcionen información sobre lo que pasó en el Universo antiguo pero hay que tener mucho cuidado para no sesgar la muestra».
«Si tienes muchas colisiones que no te interesan te introduce demasiado ruido y te estropea lo que quieres ver», afirma Isidro González.

En funcionamiento hasta 2030

«La mayoría de los sucesos que vemos ya los conocemos, es ruido. Queremos ver descubrimientos nuevos», explica Mar Capeans, que se dedica a mejorar los detectores del LHC, [que va a estar en funcionamiento hasta 2030], con las tecnologías disponibles en la actualidad.
Los detectores se renovarán en tres fases [ahora, en 2018 y en 2022] para «hacer esa limpieza más rápido y poder estudiar con mucha más precisión el bosón de Higgs. También queremos aprender a detectarlo antes. Hasta ahora hemos visto unos 2.000Higgs, decayendo en procesos diferentes», añade Capeans. «Con el aumento de energía de 7-8 teraelectronvoltios (TeV) a 13 TeV y el incremento de la luminosidad (equivalente al número de colisiones), a partir de 2015 estimamos que veremos un millón de Higgs en la próxima década, lo que permitiría hacer física de precisión».
Aunque el acelerador esté detenido, los científicos siguen analizando los resultados. La semana pasada anunciaron que habían observado cómo bosón de Higgs se desintegra en fermiones, como esperaban: «Hasta ahora habíamos visto el Higgs desintegrándose en bosones (partículas de fuerza Z, W, fotón)», explica Capeans. "La desintegración del Higgs a fermiones (que son las partículas de las que esta hecha la materia) es una predicción del Modelo Estándar. Este resultado es una confirmación de que el Higgs que vemos es consistente con éste, y serán probablemente los datos que obtendremos a partir del 2015 los que nos podrán indicar si esa consistencia continua o si otros modelos son posibles o existen mas bosones de Higgs».

jueves, 5 de diciembre de 2013

'Spooky action' builds a wormhole between 'entangled' quantum particles

Dec 03, 2013 by Vince Stricherz
'Spooky action' builds a wormhole between 'entangled' quantum particles
This illustration demonstrates a wormhole connecting two black holes. Credit: Alan Stonebraker/American Physical Society
Quantum entanglement, a perplexing phenomenon of quantum mechanics that Albert Einstein once referred to as "spooky action at a distance," could be even spookier than Einstein perceived.
Physicists at the University of Washington and Stony Brook University in New York believe the phenomenon might be intrinsically linked with wormholes, hypothetical features of space-time that in popular science fiction can provide a much-faster-than-light shortcut from one part of the universe to another.
But here's the catch: One couldn't actually travel, or even communicate, through these wormholes, said Andreas Karch, a UW physics professor.
Quantum entanglement occurs when a pair or a group of  interact in ways that dictate that each particle's behavior is relative to the behavior of the others. In a pair of entangled particles, if one particle is observed to have a specific spin, for example, the other particle observed at the same time will have the opposite spin.
The "spooky" part is that, as research has confirmed, the relationship holds true no matter how far apart the particles are – across the room or across several galaxies. If the behavior of one particle changes, the behavior of both  changes simultaneously, no matter how far away they are.
Recent research indicated that the characteristics of a wormhole are the same as if two black holes were entangled, then pulled apart. Even if the black holes were on opposite sides of the universe, the wormhole would connect them.
Black holes, which can be as small as a single atom or many times larger than the sun, exist throughout the universe, but their gravitational pull is so strong that not even light can escape from them.
If two  were entangled, Karch said, a person outside the opening of one would not be able to see or communicate with someone just outside the opening of the other.
"The way you can communicate with each other is if you jump into your black hole, then the other person must jump into his black hole, and the interior world would be the same," he said.
The work demonstrates an equivalence between , which deals with physical phenomena at very tiny scales, and classical geometry – "two different mathematical machineries to go after the same physical process," Karch said. The result is a tool scientists can use to develop broader understanding of entangled quantum systems.
"We've just followed well-established rules people have known for 15 years and asked ourselves, 'What is the consequence of ?'"
More information: Karch is a co-author of a paper describing the research, published in November in Physical Review Letters.
Holographic Dual of an Einstein-Podolsky-Rosen Pair has a Wormhole, Phys. Rev. Lett. 111, 211602 (2013) prl.aps.org/abstract/PRL/v111/i21/e211602


Could Particle ‘Spooky Action’ Define The Nature Of Gravity?

by ELIZABETH HOWELL on DECEMBER 5, 2013


Diagram of a wormhole, or theoretical shortcut path between two locations in the universe. Credit: Wikipedia
Diagram of a wormhole, or theoretical shortcut path between two locations in the universe. Credit: Wikipedia
Quantum physics is a fascinating yet complicated subject to understand, and one of the things that freaks out physics students every is the concept of entanglement. That occurs when physicists attempt to measure the state of a particle and that affects the state of another particle instantly. (In reality, the particles are in multiple states — spinning in multiple directions, for example — and can only be said to be in one state or another when they are measured.)
“Spooky action at a distance” is how Albert Einstein reportedly referred to it. Here’s the new bit about this: Julian Sonner, a senior postdoctoral researcher at the Massachusetts Institute of Technology, led research showing that when two of these quarks are created, string theory creates a wormhole linking the quarks.
According to MIT, this could help researchers better understand the link between gravity (which takes place on a large scale) to quantum mechanics (which takes place on a very tiny scale). As MIT puts it, up to now it’s been very hard for physicists to “explain gravity in quantum-mechanical terms”, giving rise to a preoccupation of coming up with a single unifying theory for the universe. No luck yet, but many people believe it exists.
The a-theorem could help to explain the theory that describes quarks, fundamental particles seen here in a three-dimensional computer-generated simulation.  PASIEKA/SPL
Quarks, fundamental particles seen here in a three-dimensional computer-generated simulation. PASIEKA/SPL
“There are some hard questions of quantum gravity we still don’t understand, and we’ve been banging our heads against these problems for a long time,” Sonner stated. “We need to find the right inroads to understanding these questions.”
Quantum entanglement sounds so foreign to our experience because it appears to exceed the speed of light, which violates Einstein’s general relativity. (The speed limit is still being tested, of course, which is why scientists were so excited when it appeared particles were moving faster than light in a 2011 experiment that was later debunked due to a faulty sensor.)
Anyway, this is how the new research proceeded:
- Sonner examined the work of Juan Maldacena of the Institute for Advanced Study and Leonard Susskind of Stanford University. The physicists were looking at how entangled black holes would behave. “When the black holes were entangled, then pulled apart, the theorists found that what emerged was a wormhole — a tunnel through space-time that is thought to be held together by gravity. The idea seemed to suggest that, in the case of wormholes, gravity emerges from the more fundamental phenomenon of entangled black holes,” MIT stated.
Two nascent black holes formed by the collapse of an early supergiant star. From a visualization by by Christian Reisswig (Caltech).
Two nascent black holes formed by the collapse of an early supergiant star. From a visualization by by Christian Reisswig (Caltech).
- Sonner then set about to create quarks to see if he could watch what happens when two are entangled with each other. Using an electric field, he was able to catch pairs of particles coming out of a vacuum environment with a few “transient” particles in it.
- Once he caught the particles, he mapped them in terms of space-time (four-dimensional space). Note: gravity is believed to be the fifth dimension because it can bend space-time, as you can see in these images of galaxies below.
- Sonner then tried to figure out what would happen in the fifth dimension when quarks were entangled in the fourth dimension, using a string theory concept called holographic duality. “While a hologram is a two-dimensional object, it contains all the information necessary to represent a three-dimensional view. Essentially, holographic duality is a way to derive a more complex dimension from the next lowest dimension,” MIT stated.
The HST WFPC2 image of gravitational lensing in the galaxy cluster Abell 2218, indicating the presence of large amount of dark matter (credit Andrew Fruchter at STScI).
The HST WFPC2 image of gravitational lensing in the galaxy cluster Abell 2218, indicating the presence of large amount of dark matter (credit Andrew Fruchter at STScI).
- And it was under holographic duality that Sonner found a wormhole would be created. The implication is that gravity itself may come out of entanglement of these particles, and that the bending we see in the universe would also be due to the entanglement.
“It’s the most basic representation yet that we have where entanglement gives rise to some sort of geometry,” Sonner stated. “What happens if some of this entanglement is lost, and what happens to the geometry? There are many roads that can be pursued, and in that sense, this work can turn out to be very helpful.”
You can view the research in Physical Review Letters.


Read more: http://www.universetoday.com/106968/could-particle-spooky-action-define-the-nature-of-gravity/#ixzz2mdSBSZGz


El telescopio Hubble detecta agua en las atmósferas de cinco planetas fuera del Sistema Solar

Gracias al potente ojo cósmico del telescopio espacial Hubble, dos equipos de científicos han detectado indicios de agua en las atmósferas de cinco planetas fuera del Sistema Solar.
La existencia de agua en planetas extrasolares ya se había comprobado en investigaciones anteriores, pero éste es el primer estudio que ha logrado medir y comparar la cantidad de agua en estos cinco mundos, según informa la NASA en un comunicado.
Aunque los planetas que orbitan otros soles están demasiado lejos como para que puedan observarse directamente, es posible realizar análisis de su tamaño y la composición de sus atmósferas, al estudiar el tránsito de estos mundos delante de sus estrellas.
La cantidad de agua detectada en los cinco planetas estudiados con el Hubble (WASP-17b, HD209458b, WASP-12b, WASP-19b y XO-1b) variaba bastante. Las señales más fuertes que indicaban la presencia de H20 se observaron en WASP-17b y HD209458b, aunque en los otros tres planetas también se detectaron claramente indicios consistentes con la existencia de agua.
"Estamos convencidos de que hemos detectado señales de agua en múltiples planetas", asegura Avi Mandell, investigador del Centro Goddard de la NASA, en Maryland, y autor principal de uno de los estudios sobre este hallazgo, que publica hoy la revista Astrophysical Journal. "Este trabajo realmente abre la puerta a la posibilidad de comparar cuánta agua hay en las atmósferas de diversos tipos de exoplanetas, por ejemplo las diferencias que existen entre los más calientes y los más fríos".
Estas investigaciones forman parte de un censo que analiza las atmósferas de exoplanetas, dirigido por el científico L. Drake Dreming, de la Universidad de Maryland. Sus observaciones han vuelto a demostrar una vez más el extraordinario potencial científico del Hubble en el estudio de exoplanetas.
"Es extraordinariamente difícil detectar la atmósfera de un exoplaneta", explica Deming, cuyo equipo utilizó una nueva técnica de observación que incrementó la precisión de sus mediciones."Pero fuimos capaces de obtener una señal clara, y es agua", asegura el investigador.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Neutrinos extraterrestres detectados en el Polo Sur





Si a Shackleton o a Amundsen les hubiesen contado que algún día habría un laboratorio gigante con aspecto de nave espacial sobre los mismos hielos que destrozaban sus barcos y mataban a sus tripulaciones en la Antártida, hubieran pensado que se trataba de una locura. Y lo mismo le ocurrió en los años 70 a las autoridades norteamericanas cuando escuchaban a un grupo de investigadores de Estados Unidos plantear la idea de construir un cubo de un kilómetro por un kilómetro enterrado a 2.500 metros de profundidad bajo el hielo de la Antártida para observar los neutrinos que llegan desde el Universo. Pero esa locura es una realidad que acaba de producir sus primeros resultados importantes, y prometen revolucionar la Astronomía.
El grupo de 276 científicos de 12 países que trabaja en IceCube ha detectado por primera vez neutrinos -un tipo de partículas subatómicas que pueden generarse en el Sol, en fenómenos astrofísicos como el Big Bang, el CERN o en las centrales nucleares- de alta energía que proceden de más allá de nuestra galaxia.
«Este es el primer indicio de neutrinos de muy alta energía de fuera del Sistema Solar», explicaba ayer Francis Halzen, investigador principal de IceCube, profesor distinguido de Física en la Universidad de Wisconsin-Madison y verdadero padre intelectual del proyecto. «Es muy gratificante ver finalmente lo que hemos estado buscando. Este es el comienzo de una nueva era para la Astronomía», sentenció.
Uno de los agujeros del IceCube, taladrados en el hielo. | Science
La frase de Halzen está justificada. Este descubrimiento supone que se podrá utilizar la información que se pueda extraer de los neutrinos provenientes del espacio para hacer Astronomía. Según, Juan Antonio Aguilar, investigador de la Universidad de Ginebra y miembro del equipo de IceCube, el hallazgo es similar a la primera vez que se utilizaron rayos X o radiación Gamma para obtener imágenes del espacio profundo, dos técnicas que revolucionaron la investigación astronómica moderna.

Una nueva puerta al espacio

Los neutrinos pueden producirse a partir de muchas fuentes, algunas del espacio y otras situadas en la atmósfera terrestre. De hecho, esta no es la primera vez que se detectan neutrinos cósmicos. En 1987, varios detectores alrededor del mundo observaron un pulso de neutrinos de baja energía producidos por una supernova cercana (una explosión estelar).
El número de neutrinos extraterrestres detectados -28- puede parecer escaso para dos años de trabajo, pero la clave está en la energía que tienen. «Los neutrinos que hemos detectado tienen energías entre un millón y mil millones más energía que los neutrinos solares o de la Supernova de 1987», explica Carlos de los Heros, profesor de la Universidad de Uppsala y uno de los investigadores que diseñaron el prototipo del observatorio IceCube. Nunca se habían detectado estas partículas de muy alta energía -porque hasta la construcción de IceCube no existía ningún observatorio capaz de hacerlo-, y eso abre una nueva puerta a la exploración del espacio.
IceCube es la trampa de neutrinos más sensible que se haya construido jamás y la única lo bastante grande para cazar neutrinos cósmicos de muy alta energía. El observatorio astronómico, al contrario que los telescopios que todo el mundo puede tener en mente, consiste en 87 agujeros taladrados en el hielo polar hasta una profundidad de más de 2.000 metros. En cada uno de ellos se desliza una cuerda que lleva anudados unos detectores del tamaño de pelotas de baloncesto. Y son precisamente esas esferas las responsables de captar las tenues señales de los neutrinos que atraviesan la Tierra provenientes de la atmósfera, del Sol y del espacio exterior al Sistema Solar.
El Sol emite un flujo muy intenso de neutrinos, pero son de una energía muy baja, de unos 10 MeV. Y la misma magnitud emiten las supernovas o las centrales nucleares, debido a la desintegración de núcleos inestables producidos al quemar el combustible.
«Somos ciegos a esos neutrinos, -explica De los Heros-. El diseño del detector desde el principio estuvo enfocado a buscar neutrinos de energía mucho más alta. Y tras muchos años de planificación y construcción, el detector ha dado sus frutos». Los 28 neutrinos extraterrestres observados tienen energías desde 30 millones de MeV, hasta dos de ellos con energías por encima de los 1.000 millones de MeV (1.000 TeV). Estos dos neutrinos muy energéticos son tan importantes para los investigadores y para el futuro de la Astronomía que han terminado por ponerles apodo: Ernie y Bert (Epi y Blas).

sábado, 9 de marzo de 2013

Un agujero negro supermasivo en rotación vertiginosa

Recreación del agujero negro en la galaxia NGC1365. | NASA

Un equipo internacional de astrónomos ha comprobado que la velocidad de rotación de un agujero negro supermasivo alcanza un valor récord, próximo al 86% de la velocidad de la luz. Las observaciones, realizadas en rayos X de un amplio rango de energías, revelan detalles del entorno del agujero negro, pero su interpretación todavía está sometida a debate.



Galaxia NGC1365. | ESO


Galaxia NGC1365.
ESO

La gran galaxia barrada NGC1365 se encuentra a una distancia de unos 70 millones de años-luz en la constelación austral de Fornax (’el horno químico’). Esta galaxia es el doble de grande que nuestra Vía Láctea y en su centro se esconde un agujero negro supermasivo con una masa equivalente a unos 2 millones de veces la masa del Sol.



Los agujeros negros son las entidades más enigmáticas del Universo conocido. Pueden llegar a tener una masa de hasta diez mil millones de veces la de Sol concentrada en una región del espacio ridículamente pequeña. Se piensa hoy que prácticamente todas las galaxias albergan en su región central un agujero negro que evoluciona de manera paralela a la del resto de la galaxia que lo aloja. Estos agujeros negros supermasivos crecen engullendo estrellas o nubes de gas de su entorno o, cuando se produce una colisión entre galaxias, fusionándose con otros agujeros negros.



El entorno de un agujero negro supermasivo. | NASA

El entorno de un agujero negro supermasivo.
NASA

Cada agujero negro supermasivo suele estar rodeado por un disco de acreción que, al sufrir los enormes efectos gravitatorios producidos por la gran masa central, va dejando caer parte de su masa al abismo del agujero. La región de interacción entre el disco y el agujero es una zona tremendamente energética en la que se pueden originar grandes chorros de materia que se eyectan desde las zonas polares y donde se producen emisiones de muy alta energía en rayos X. El análisis detallado de esta radiación de rayos X permite pues investigar en detalle la estructura de la región más cercana al agujero negro.



Casi a la velocidad de la luz

El astrónomo italiano Guido Risaliti y sus colegas han utilizado los telescopios XMM-Newton y NuSTAR para observar la galaxia NGC1365. El primero de estos telescopios permite observar los rayos X ‘blandos’, de baja energía (hasta unos 12 keV), mientras que el segundo telescopio está permitiendo, por vez primera, analizar los rayos X en un rango muy alto de energías (hasta unos 80 keV). Gracias a la gran cobertura en energías, estos investigadores han conseguido estudiar en detalle la distribución de la emisión ocasionada por iones de hierro y llegan a concluir que el material en la órbita interior más estable en torno al agujero negro gira con una velocidad que es el 84 % de la velocidad de la luz.



Modelos para el agujero negro | NASA/JPL-Caltech


Modelos para el agujero negro
NASA/JPL-Caltech

Según la teoría de la Relatividad General de Einstein, la gravedad del agujero negro rotante distorsiona y retuerce el espacio-tiempo de su entorno de una manera compleja. Risaliti estima que, debido a este retorcimiento, una partícula en el horizonte de sucesos del agujero negro tardaría 4 minutos en dar una vuelta completa.




Debate abierto

La interpretación de Risaliti y colaboradores no es, sin embargo, unívoca. Para estimar esta velocidad de rotación, los astrónomos suponen que la radiación X llega directamente del disco de acreción sin ningún factor que la altere. Pero otros autores, como Jane Turner de la Universidad de Maryland, vienen señalando desde hace tiempo la importancia que tienen las nubes de gas y polvo del entorno de un agujero negro distorsionando la forma de la emisión X, y advierten ahora que estos efectos no han sido tenidos en cuenta por Risaliti y sus colegas. Estos últimos contra-argumentan que si tales nubes existiesen realmente, la emisión X procedente del entorno del agujero negro debería ser 100 veces mayor de lo medido, un valor que ellos consideran poco razonable.



El debate sigue abierto. La emisión de rayos X de altas energías está aún muy poco estudiada y se necesita observar más agujeros negros para concluir sobre el efecto de las posibles nubes del entorno del objeto. También los modelos teóricos pueden refinarse para aportar predicciones de mayor realismo que permitan interpretar las observaciones.



Es literalmente imposible observar directamente un agujero negro. Son objetos que no emiten nada, pero los efectos de su descomunal gravedad son espectaculares, los delatan, y nos revelan así muchos de sus fascinantes misterios.

El trabajo de Risaliti y colaboradores ha sido publicado el 28 de febrero pasado en Nature.



NuSTAR. | NASA


NuSTAR.
NASA

El instrumento NuSTAR (Nuclear Spectroscopic Telescope Array) fue lanzado por la NASA el 13 de Junio de 2012. Es capaz de detectar y analizar los rayos X en el rango 5 a 80 kEV. Incluye dos telescopios gemelos que poseen elementos ópticos multi-capa en el extremo de un mástil desplegable de 10 m de longitud. En la base del mástil se encuentra el plano focal con los detectores. El telescopio sufre grandes variaciones de temperatura según está iluminado o no por el Sol, un láser mide con precisión las dilataciones del mástil y permite mantener siempre el telescopio perfectamente enfocado.


XMM-Newton | ESA
XMM-Newton
ESA



El telescopio XMM-Newton fue lanzado por la ESA el 10 de diciembre de 1999. . Es capaz de detectar y analizar los rayos X llamados ‘blandos’, esto es, en el rango de energías entre 0.1 y 12 kEV. Dispone de tres sistemas ópticos en paralelo con una distancia focal de 7.5 metros y con un diámetro de 70 centímetros.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Se confirma una nueva estructura similar a una partícula en el LHC

Artículo publicado por Ashley WennersHerron el 15 de noviembre de 2012 en Symmetry Magazine
Científicos del experimento CMS en el CERN han observado una exótica combinación de partículas descubierta previamente en el experimento CDF del Fermilab.
Científicos de un experimento en el Gran Colisionador de Hadrones confirmaron esta semana la existencia de una estructura similar a una partícula, observada por primera vez por el predecesor del LHC, el Tevatron.
LHC © by delaere

Miembros de la colaboración CMS anunciaron el 14 de noviembre de 2012 que habían observado un curioso objeto, conocido como Y(4140), que el experimento CDF detectó en marzo de 2009.
“No sabemos qué es”, dice Vincenzo Chiochia, co-convoncante del grupo de física B para el CMS. “Observamos una estructura que es consistente con los descubrimientos anteriores del Tevatron”.
Hay menos de una posibilidad entre 3,5 millones de que la estructura sea el resultado de una fluctuación estadística—los experimentadores saben que está ahí. Ahora están trabajando para descubrir qué es exactamente. La nueva estructura, observada en colisiones a una energía de 4,1 giga-electronvolts, parece estar compuesta de quarks y antiquarks. De ser así, no obstante, los científicos esperarían que esos quarks y antiquarks encajasen de cierta forma, cosa que no parecen hacer.
Teóricamente, la estructura podría ser una composición híbrida de varias partículas: cuatro quarks ligados débilmente o incluso partículas ligadas por la fuerza nuclear, que mantiene unidos a los protones y neutrones dentro de los átomos. También existe la posibilidad de que sea algo completamente nuevo.
“No sé qué explicación es la correcta”, dice Kai Yi, científico de la Universidad de Iowa que ha trabajado en el análisis de Y(4140) tanto en CMS como en CDF. “Todavía no podemos señalar a algo y decir, sí, es esto”.
Como sucede con cualquier descubrimiento, los científicos están realizando ahora medidas de precisión sobre las propiedades de la estructura. Estas incluyen una medida más precisa de su masa y la forma en que se desintegra, entre otros factores. Todas las medidas deberían completar una descripción más detallada.
Ahora, dice Yi, “tenemos que descubrir qué es con estudios posteriores”.
Esto es algo que solo puede lograrse con más datos por lo que, ¡permanezcan atentos!

Autor: Ashley WennersHerron
Fecha Original: 15 de noviembre de 2012
Enlace Original

El universo no se expande de manera uniforme


 Hace algunas semanas, los investigadores anunciaron el descubrimiento de un “flujo oscuro” de materia invisible que arrastraba un lejano cúmulo galáctico hacia los límites del universo. Ahora llegan más pruebas de fuerzas desconocidas e invisibles en el cosmos, pero esta vez más cerca de casa. Un grupo de investigadores ha descubierto que nuestra zona concreta del universo — hasta una distancia de 400 millones de años luz — no se expande de manera uniforme en todas las direcciones como era de esperar. Para ser exactos, la expansión es más rápida en una mitad del cielo que en la otra. “Es como si, además de la expansión, nuestro “vecindario” del universo tuviese un empuje extra en cierta dirección”, dice Mike Hudson de la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá. “Esperamos que la expansión del universo se haga más uniforme a escalas cada vez mayores, pero no es lo que hemos encontrado”. De confirmarse, sus hallazgos darían como resultado una nueva comprensión del origen y estructura del universo y posibles revisiones del modelo cosmológico estándar.

Hudson y otros dos científicos han llevado a cabo una investigación de los flujos cósmicos a gran escala y la expansión general del universo. Esta expansión se incrementa con las distancias entre galaxias continuamente con el tiempo, y es lo que se conoce como el flujo de Hubble. Las desviaciones de la velocidad de las galaxias del flujo global de Hubble es lo que se conoce como “velocidad peculiar”. Examinando las velocidades peculiares de los cúmulos y supercúmulos, los científicos pueden obtener estimaciones de las concentraciones de masa local que pueden ser responsables de provocar desviaciones del flujo de Hubble.
En particular, estos investigadores estaban intentando abordar la antigua pregunta sobre el origen de aproximadamente velocidad peculiar de 600 km/s del Grupo Local de galaxias, con respecto al Fondo de Microondas Cósmico.
Usando varias investigaciones distintas, descubrieron que aproximadamente el 50% del movimiento del Grupo Local es más rápido de lo que habían previsto. Para generar este movimiento, creen que debe haber una estructura grande, invisible y desconocida en el universo. Escriben que, “El gran valor del movimiento residual implica que hay velocidades significativas en las estructuras a escalas muy grandes”, y las estructuras que caen más allá del Grupo Local.
Brian McNamara, Catedrático de Investigación Universitaria en el departamento de física y astronomía en la UW, dice que Hudson ha hallado que gran parte de la materia del universo cercano se mueve como conjunto a una velocidad sorprendentemente alta. “Si se confirma el trabajo que están realizando él y otros, requerirá una gran revisión de la forma en la que creemos que apareció y evolucionó el universo”.
Hudson y sus colegas han enviado un artículo a la Sociedad Real Astronómica, y la versión de pre-impresión está disponible aquí.

Autor: Nancy Atkinson
Fecha Original: 11 de octubre de 2008
Enlace Original

jueves, 4 de octubre de 2012

Logran la mejor medida de la expansión del Universo

De Jose Manuel Nieves (el 04/10/2012 a las 01:44:49, en Ciencia)


Un grupo de astrónomos de la NASA acaba de ralizar la medición más precisa jamás obtenida de la constante de Hubble o, lo que es lo mismo, del ritmo al que se expande el Universo. El hallazgo contribuirá a conocer con más exactitud tanto su edad como su tamaño. El nuevo valor es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz). El trabajo se publica esta semana en Astrophysical Journal.



En la década de los 20 del pasado siglo, el astrónomo Edwin P. Hubble sorprendió al mundo al confirmar que el Universo no ha dejado de crecer desde el momento mismo en que surgió, a partir del Big Bang, hace 13.700 millones de años. Setenta años más tarde, en los 90, se descubrió que esa expansión, además, se está acelerando y es cada vez más rápida a medida que pasa el tiempo. Por eso, determinar con precisión cuál es exactamente la tasa de esa expansión se ha convertido en un objetivo fundamental de los científicos para conocer tanto la edad como el tamaño del Universo en que vivimos.

Las nuevas mediciones, llevadas a cabo con el telescopio espacial Spitzer, mejoran en un factor de 3 a las realizadas anteriormente con el Hubble. En efecto, el Spitzer tiene la ventaja de que puede "ver" el Universo en el rango del infrarrojo (es decir, en longitudes de onda muy largas), mientras que el Hubble lo hace en el rango de la luz visible.

El resultado es que el grado de incertidumbre de las nuevas medidas se ha reducido hasta solo un 3%, lo que supone un paso de gigante en la precisión de las medidas a gran escala. El nuevo valor para la constante de Hubble es de 74,3 (con un margen de 2,1) kilómetros por segundo por megaparsec (un megaparsec equivale a unos tres millones de años luz).

"El Spitzer está, de nuevo, haciendo ciencia para la cual no había sido diseñado -explica Michael Werner, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA-. Primero, el Spitzer nos sorprendió con su habilidad para estudiar las atmósferas de los exoplanetas, y ahora, en los últimos años, se ha convertido en una valiosa herramienta cosmológica".

Además, los resultados se han combinado con los datos del WMAP (Wilkinson Microwave Anisotropy Probe) para obtener una medición independiente de la energía oscura, uno de los grandes misterios de la Ciencia y de la cual se piensa que es la responsable directa de la expansión acelerada observada por los científicos.

Se cree que la energía oscura ha conseguido ganarle la batalla a la gravedad, que intenta frenar la expansión, consiguiendo que, a gran escala, la materia del Universo esté cada vez más separada en lugar de cada vez más junta.

La capacidad de visión infrarroja del Spitzer ha permitido mirar a través de las densas nubes de polvo y gas de nuestra galaxia para ver con mucha más claridad un tipo de estrellas variables llamadas Cefeidas (por el nombre de la primera descubierta, Delta Cephei), de vital importancia a la hora de medir distancias en el cosmos.

Las características "pulsaciones" de las Cefeidas, en efecto, permiten medir su distancia con una gran exactitud. Un dato que, combinado con la velocidad  a la que los objetos parecen estarse alejando de nosotros, ha revelado la tasa de expansión del Universo.

Utilizando el Spitzer, los astrónomos de la NASA observaron diez cefeidas de nuestra propia galaxia y otras 80 en una de las galaxias satélite de nuestra Vía Láctes, la Gran Nube de Magallanes. Y sin las molestias del polvo cósmico bloqueando su visión, los investigadores pudieron calcular con mucha más precisión su distancia. A partir de ahí se pudo realizar la nueva estimación de la constante de Hubble.

Resulta sorprendente que, hace apenas una década, las palabras "precisión" y "cosmología" no pudieran utilizarse en una misma frase, y que los valores de la edad y el tamaño del Universo sólo pudieran estimarse en un factor de dos. Ahora, ese enorme margen de error ha quedado reducido a un pequeño porcentaje. Podemos equivocarnos, pero no en más de un 3%.

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