viernes, 13 de diciembre de 2019

Detectada la luz más potente del universo

Dos telescopios de Canarias aclaran cómo suceden las mayores explosiones del cosmos

el universo
Las dos antenas de MAGIC, durante la lluvia de Perseidas en 2016. DANIEL LÓPEZ
El 14 de enero la astrofísica Elena Moretti recibió una llamada que no olvidará fácilmente. “¿Esta señal que estamos viendo es un simulacro?”, dijeron al otro lado del teléfono. Era de noche cerrada en el Observatorio del Roque de los Muchachos, una cima de origen volcánico en la isla de La Palma ideal para la observación astronómica. La científica saltó de la cama y en dos minutos estaba frente a las pantallas del centro de control. No era un simulacro: los dos telescopios MAGIC habían captado claramente un grupo de fotones —partículas de luz— que era unas 100 veces más potentes que cualquier otro detectado antes.
“Aunque lo veía delante de mis ojos no podía creerlo”, explica Moretti. Todo había comenzado tres minutos antes de las nueve de la noche, cuando dos telescopios espaciales, Swift y Fermi, detectaron un potente estallido de rayos gamma. En unos 20 segundos enviaron una alerta a la Tierra. De forma totalmente automática, las dos imponentes antenas de 64 toneladas de los telescopios MAGIC giraron sobre sí mismas 35 segundos después para apuntar justo al punto del cielo desde el que llegaba la señal, que duró unos 30 minutos.
“Esa noche nos quedamos trabajando unas cuatro horas más. La señal fue debilitándose y después desapareció detrás del horizonte. Enviamos una nota de alerta al resto de la comunidad astrofísica internacional para que intentaran seguir observándola”, recuerda la astrofísica, que trabaja en el Instituto de Física de Altas Energías, en Barcelona.
Los resultados de las observaciones de los MAGIC y de muchos otros observatorios espaciales y terrestres se publican este miércoles en la prestigiosa revista científica Nature. Dos estudios confirman que los MAGIC han sido los primeros en captar el grupo de fotones con más energía que se han observado después de un estallido de rayos gamma. Estas son las mayores explosiones del universo actual, capaces de liberar en apenas 100 segundos la misma energía que emitirá el Sol en lo que le queda de vida (unos 10.000 millones de años).
Los telescopios MAGIC, en el Observatorio del Roque de los Muchachos de la isla de La Palma.
Los telescopios MAGIC, en el Observatorio del Roque de los Muchachos de la isla de La Palma. ALICIA LÓPEZ-ORAMAS
Los fotones registrados tienen una energía media de un teraelectronvoltio, un billón de veces más que los fotones convencionales que podemos ver los humanos. “Esta es la luz más potente que se ha captado teniendo en cuenta la cantidad de energía liberada y el tiempo que duró el estallido”, explica Moretti. “En el universo conocemos otras fuentes capaces de emitir luz así de potente, como los núcleos de galaxias activos [agujeros negros], pero tardan miles de millones de años en hacerlo”, destaca.
Esta detección aclara la física de las emisiones de rayos gamma y demuestra por primera vez que pueden alcanzar mucha más energía de lo que se pensaba. “Durante 20 años hemos estado recibiendo señales de fuentes de rayos gamma, unas 110 en total, pero nunca habíamos visto algo tan escandaloso, tan impresionante”, resalta María Victoria Fonseca, astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid que trabaja en MAGIC —siglas inglesas de Telescopio de Rayos Gamma por Emisión de Radiación Cherenkov en la Atmósfera— desde que sus telescopios comenzaron a funcionar en 2004.
Los investigadores creen que el brote de rayos gamma proviene de una estrella con 10 veces más masa que el Sol que estalló tras consumir todo su combustible de hidrógeno. También han podido calcular la distancia que han viajado los fotones hasta llegar a la Tierra: 4.500 millones de años luz. Esto significa que la estrella explotó cuando se estaba formando nuestro planeta, cientos de millones de años antes de que apareciesen las primeras formas de vida.
Tras la explosión estelar se generaron dos potentes haces de rayos gamma y rayos x que salieron disparados en direcciones opuestas. Después de esta fase de emisión rápida, la metralla escupida por el astro generó una onda de choque que comprimió el medio interestelar formando plasma y un intenso campo magnético en el que los electrones quedaron atrapados en una trayectoria circular hasta alcanzar altas energías y velocidades cercanas a la de la luz. Es el fenómeno conocido como sincrotrón en el que se basan los aceleradores de partículas que, en la Tierra, permiten hacer imagen médica por rayos x o penetrar en la materia sin dañarla para descubrir pinturas ocultas en lienzos de Picasso, Van Gogh o Degas.
En 1923, el físico estadounidense Arthur Compton descubrió que un fotón podía chocar con un electrón y pasarle parte de su energía, el efecto Compton que le valió el Nobel de física en 1927. Los investigadores de MAGIC creen que lo que han observado es el efecto inverso de Compton en el que son los electrones acelerados los que ceden parte de su energía a los fotones hasta que estos rompen la barrera de los teraelectronvoltios. Es una posibilidad predicha por la teoría pero nunca confirmada hasta ahora.
"¿Por qué hemos tardado tantos años en detectar este fenómeno?”, se pregunta Bing Zhang, físico de la Universidad de Nevada (EE UU), en una opinión publicada junto a los artículos. Aunque se piensa que hay un estallido de rayos gamma al día, solo son detectables a estas energías los que son muy potentes y suceden relativamente cerca de la Tierra. Además, tiene que ser de noche y es necesario que haga buen tiempo y que la luz llegue a una zona donde haya telescopios. El físico explica que la detección de este tipo de luz se hará “rutinaria” en poco tiempo gracias al trabajo de detectores como el HAWC, en la ladera del volcán Sierra Negra (México), o la red de Telescopios Cherenkov, en La Palma y en Chile, y el observatorio de Daocheng, en China.


viernes, 25 de octubre de 2019

Astronomers See Strontium in the Kilonova Wreckage, Proof that Neutron Star Collisions Manufacture Heavy Elements in the Universe



Astronomers have spotted Strontium in the aftermath of a collision between two neutron stars. This is the first time a heavy element has ever been identified in a kilonova, the explosive aftermath of these types of collisions. The discovery plugs a hole in our understanding of how heavy elements form.
In 2017, the Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO) and the European VIRGO observatory detected gravitational waves coming from the merger of two neutron stars. The merger event was named GW170817, and it was about 130 million light years away in the galaxy NGC 4993.

The resulting kilonova is called AT2017gfo, and the European Southern Observatory (ESO) pointed several of their telescopes at it to observe it in different wavelengths. In particular, they pointed the Very Large Telescope (VLT) and its X-shooter instrument at the kilonova.

This chart shows the sprawling constellation of Hydra (The Female Sea Serpent), the largest and longest constellation in the sky. Most stars visible to the naked eye on a clear dark night are shown. The red circle marks the position of the galaxy NGC 4993, which became famous in August 2017 as the site of the first gravitational wave source that was also identified in light visible light as the kilonova GW170817. NGC 4993 can be seen as a very faint patch with a larger amateur telescope. Image Credit:  ESO, IAU and Sky & Telescope
This chart shows the sprawling constellation of Hydra (The Female Sea Serpent), the largest and longest constellation in the sky. Most stars visible to the naked eye on a clear dark night are shown. The red circle marks the position of the galaxy NGC 4993, which became famous in August 2017 as the site of the first gravitational wave source that was also identified in light visible light as the kilonova GW170817. NGC 4993 can be seen as a very faint patch with a larger amateur telescope. Image Credit: ESO, IAU and Sky & Telescope
The X-shooter is a multi-wavelength spectrograph that observes in Ultraviolet B (UVB,) visible light, and Near Infrared (NIR.) Initially, X-shooter data suggested that there were heavier elements present in the kilonova. But until now, they couldn’t identify individual elements.
“This is the final stage of a decades-long chase to pin down the origin of the elements.”
Darach Watson, Lead Author, University of Copenhagen.
These new results are presented in a new study titled “Identification of strontium in the merger of two neutron stars.” The lead author is Darach Watson from the University of Copenhagen in Denmark. The paper was published in the journal Nature on 24 October 2019.
“By reanalysing the 2017 data from the merger, we have now identified the signature of one heavy element in this fireball, strontium, proving that the collision of neutron stars creates this element in the Universe,” said Watson in a press release.

This artist’s impression shows two tiny but very dense neutron stars merging and exploding as a kilonova. Such objects are the main source of very heavy chemical elements, such as gold and platinum, in the Universe. The detection of one element, strontium (Sr), has now been confirmed using data from the X-shooter instrument on ESO’s Very Large Telescope.
The forging of the chemical elements is called nucleosynthesis. Scientists have known about it for decades. We know that elements form in supernovae, in the outer layers of aging stars, and in regular stars. But there’s been a gap in our understanding when it comes to neutron capture, and how heavier elements are formed. According to Watson, this discovery fills that gap.
“This is the final stage of a decades-long chase to pin down the origin of the elements,” says Watson. “We know now that the processes that created the elements happened mostly in ordinary stars, in supernova explosions, or in the outer layers of old stars. But, until now, we did not know the location of the final, undiscovered process, known as rapid neutron capture, that created the heavier elements in the periodic table.”
There are two types of neutron capture: rapid and slow. Each type of neutron capture is responsible for the creation of about half of the elements heavier than iron. Rapid neutron capture allows an atomic nucleus to capture neutrons quicker than it can decay, creating heavy elements. The process was worked out decades ago, and circumstantial evidence pointed to kilonovae as the likely place for the rapid neutron capture process to take place. But it was never observed at an astrophysical site, until now.

This animation is based on a series of spectra of the kilonova in NGC 4993 observed by the X-shooter instrument on ESO’s Very Large Telescope in Chile. They cover a period of 12 days after the initial explosion on 17 August 2017. The kilonova is very blue initially but then brightens in the red and fades.
Credit:ESO/E. Pian et al./S. Smartt & ePESSTO/L. Calçada
Stars are hot enough to produce many of the elements. But only the most extreme hot environments can create heavier elements like Strontium. Only those environments, like this kilonova, have enough free neutrons around. In a kilonova, atoms are constantly bombarded by massive numbers of neutrons, allowing the rapid neutron capture process to create the heavier elements.
“This is the first time that we can directly associate newly created material formed via neutron capture with a neutron star merger, confirming that neutron stars are made of neutrons and tying the long-debated rapid neutron capture process to such mergers,” says Camilla Juul Hansen from the Max Planck Institute for Astronomy in Heidelberg, who played a major role in the study.
Even though the X-shooter data has been around for a couple years, astronomers weren’t certain that they were seeing strontium in the kilonova. They thought they were seeing it, but couldn’t be sure right away. Our understanding of kilonovae and neutron star mergers is far from complete. There are complexities in the X-shooter spectra of the kilonova that had to be worked through, specifically when it comes to identifying the spectra of heavier elements.

On 17 August 2017, the Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO) and the Virgo Interferometer both detected gravitational waves from the collision between two neutron stars. Within 12 hours observatories had identified the source of the event within the lenticular galaxy NGC 4993, shown in this image gathered with the NASA/ESA Hubble Space Telescope. The associated stellar flare, a kilonova, is clearly visible in the Hubble observations. This is the first time the optical counterpart of a gravitational wave event was observed. Hubble observed the kilonova gradually fading over the course of six days, as shown in these observations taken in between 22 and 28 August (insets). By ESA/Hubble, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63442000
On 17 August 2017, the Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory (LIGO) and the Virgo Interferometer both detected gravitational waves from the collision between two neutron stars. Within 12 hours observatories had identified the source of the event within the lenticular galaxy NGC 4993, shown in this image gathered with the NASA/ESA Hubble Space Telescope. The associated stellar flare, a kilonova, is clearly visible in the Hubble observations. This is the first time the optical counterpart of a gravitational wave event was observed. Hubble observed the kilonova gradually fading over the course of six days, as shown in these observations taken in between 22 and 28 August (insets). By ESA/Hubble, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63442000
“We actually came up with the idea that we might be seeing strontium quite quickly after the event. However, showing that this was demonstrably the case turned out to be very difficult. This difficulty was due to our highly incomplete knowledge of the spectral appearance of the heavier elements in the periodic table,” says University of Copenhagen researcher Jonatan Selsing, who was a key author on the paper. 
Up until now, rapid neutron capture was much debated, but never observed. This work fills in one of the holes in our understanding of nucleosynthesis. But it goes further than that. It confirms the nature of neutron stars.
After the neutron was discovered by James Chadwick in 1932, scientists proposed the existence of the neutron star. In a 1934 paper, astronomers Fritz Zwicky and Walter Baade advanced the view that “a super-nova represents the transition of an ordinary star into a neutron star, consisting mainly of neutrons. Such a star may possess a very small radius and an extremely high density.”
Three decades later, neutron stars were linked and identified with pulsars. But there was no way to prove that neutron stars were made of neutrons, because astronomers couldn’t obtain spectroscopic confirmation.
But this discovery, by identifying strontium, which could only have been synthesized under extreme neutron flux, proves that neutron stars are indeed made of neutrons. As the authors say in their paper, “The identification here of an element that could only have been synthesized so quickly under an extreme neutron flux, provides the first direct spectroscopic evidence that neutron stars comprise neutron-rich matter.”
This is important work. The discovery has plugged two holes in our understanding of the origin of elements. It confirms observationally what scientists knew theoretically. And that’s always good.

domingo, 13 de octubre de 2019

Un nuevo asteroide podría impactar contra la Tierra

Asteroide que se dirige a impactar contra la Tierra


La Agencia Espacial Europea (ESA) ha incorporado un asteroide recién descubierto a su lista de objetos con riesgo de impacto sobre la Tierra y lo ha clasificado como el cuarto más peligroso.

 EN RESUMEN
  • El meteorito mide 14 metros de diámetro
  • La ESA lo ha calificado como el cuarto más peligroso de su lista
  • El impacto tendría lugar el 16 de septiembre del año 2084
Desde hace años, la Agencia Espacial Europea (ESA) elabora una 'Lista de objetos con riesgo de impacto en la Tierra'. Tras los últimos descubrimientos, han incorporado un nuevo asteroide.
El meteorito fue descubierto el pasado 23 de septiembre y tiene unos 14 metros de diámetro. Los investigadores lo han clasificado como el cuarto más peligroso de la lista. Además de la 'Lista de riesgos', el SU3 2019, como ha sido identificado, también se encuentra en la 'Lista de Prioridades de la agencia', lo que significa que la ESA vigila de cerca su trayectoria.
Según los investigadores, las posibilidades del asteroide de golpear la Tierra son una entre 147 y, en el caso de que suceda, tendría lugar dentro de 65 años.
Se espera que el asteroide se vaya acercando desde una distancia de solo 0,00079 unidades astronómicas, aproximadamente a 118.000 kilómetros de distancia. Esta distancia es muy pequeña, por lo que un ligero empujón podría enviarlo a la tierra. De hacerlo, el potencial impacto tendría lugar el 16 de septiembre del año 2084.
Según la ESA, se trata de un asteroide Apollo con una órbita muy amplia alrededor de la Tierra y el Sol que, ocasionalmente, se cruza con la de la Tierra. Cuando el meteorito completa su órbita, a veces pasa cerca de otros planetas como Venus, Mercurio y Marte. La atracción de gravedad de cualquiera de estos planetas podría alterar fácilmente la trayectoria del asteroide.
El asteroide no es lo suficientemente grande como para causar un impacto importante en caso chocar contra la Tierra, ya que tiene un diámetro de 14 metros. Lo más probable es que estalle en la atmósfera.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Agua en el planeta K2-18b: el “alucinante” hallazgo de una supertierra que podría alojar vida extraterrestre



K2-18bDerechos de autor de la imagenESA/UCL
Image captionHasta un 50% de la atmósfera de K2-18b podría estar compuesta de agua.

El agua es una de las señales que los científicos buscan a la hora de saber si un planeta podría albergar vida o ser habitable.
Ahora, por primera vez, un equipo de astrónomos descubrió agua en la atmósfera de un planeta que orbita alrededor de una estrella distante.
Se llama K2-18b, es un exoplaneta (está fuera de nuestro sistema solar) y este hallazgo lo convierte en un candidato destacado en la búsqueda de vida extraterrestre.
"Esta es la primera vez que detectamos agua en un planeta ubicado en una zona habitable donde la temperatura es potencialmente compatible con la presencia de vida", dice Giovanna Tinetti, profesora del University College London (UCL), autora principal de la investigación.
La zona habitable es la región alrededor de una estrella donde las temperaturas son lo suficientemente favorables para que el agua exista en forma líquida en la superficie de un planeta.
Este logro es "alucinante", dijo Tinetti.

¿Qué sabemos de este planeta?

K2-18b está a 111 años luz, unos 1.000 billones de kilómetros desde la Tierra.
Eso es demasiado lejos para enviar una sonda, así que la única opción es esperar a que se lance la nueva generación de telescopios espaciales en la próxima década y buscar gases en la atmósfera del planeta que solo puedan ser producidos por organismos vivos.


TierraDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionLos investigadores buscan agua como señal de vida en otros planetas.

"Siempre nos hemos preguntado si estamos solos en el Universo", dice Ingo Waldmann, investigador del UCL. "Dentro de los próximos diez años, sabremos si hay químicos que se deben a la vida en esas atmósferas".
Para esta investigación, el equipo examinó la atmósfera de los planetas descubiertos por el telescopio espacial Hubble, entre 2016 y 2017.
Entre los planetas que observaron, el K2-18b fue el único que reveló la estructura molecular del agua.
Los modelos computacionales mostraron que hasta un 50% de su atmósfera podría ser agua.
El planeta tiene poco más del doble del tamaño de la Tierra y una temperatura lo suficientemente fría como para tener agua líquida, entre cero y 40 °C.
"Esto es increíblemente emocionante", dice Angelos Tsiaras, miembro del equipo del UCL.
"Esto nos acerca a responder la pregunta fundamental: ¿es la Tierra única?".


HubbleDerechos de autor de la imagenNASA
Image captionEl K2-18b fue uno de los exoplanetas detectados por el telescopio espacial Hubble.

Tarea complicada

Una dificultad para responder esta pregunta, sin embargo, es que los astrónomos aún no se ponen de acuerdo sobre qué gases constituirían evidencia de vida. Esa tarea no es nada fácil.
Para llegar a un consenso es probable que se requiera un estudio de la composición química de, quizás, cientos de planetas, además de una comprensión de cómo se crean y evolucionan, según explica Tinetti.
"La Tierra realmente se destaca en nuestro propio sistema solar. Tiene oxígeno, agua y ozono. Pero aun si encontramos todo eso alrededor de un planeta alrededor de una estrella distante, debemos tener cuidado al decir que es compatible con la vida", dice.
"Por eso necesitamos entender no solo un puñado de planetas en la galaxia, sino cientos de ellos. Y lo que esperamos es que los planetas habitables se destaquen, que veamos una gran diferencia entre los planetas que son habitables y los que no lo son".


ArielDerechos de autor de la imagenESA/STFC RAL SPACE/UCL/EUROPLANET-SCIENCE OFFICE
Image captionLa misión Ariel podría ayudar a detectar vida en otros planetas.

Las supertierras

El posible lanzamiento del Telescopio Espacial James Webb de la NASA en 2021 y la misión Ariel de la Agencia Espacial Europea siete años después permitirán a los astrónomos estudiar en detalle las atmósferas de los diversos mundos que se han detectado hasta ahora.
Se ha encontrado agua en otros planetas, pero han sido demasiado grandes o demasiado calientes para permitir la vida. Los planetas más pequeños y fríos son mucho más difíciles de detectar.
K2-18b fue descubierto en 2015 y es uno de los cientos de "supertierras", como se le llaman a los planetas que tienen una masa que oscila entre la de la Tierra y la de Neptuno.
Estas supertierras fueron halladas por la nave espacial Kepler de la NASA y se espera que la misión Tess, también de la NASA, detecte otros cientos más en los próximos años.

lunes, 2 de septiembre de 2019

Veinte años después, se podrá conocer la verdad sobre la única detección de materia oscura


materia oscura
Vista de los edificios del Laboratorio Nacional del Gran Sasso. Debajo de ellos se encuentran varios experimentos, como DAMA INFN LNGS

Un experimento subterráneo en Italia lleva dos décadas detectando una fluctuación que sus responsables identifican con la materia oscura, pero que no ha logrado reconocimiento internacional


En la década de 1930, el astrónomo suizo Fritz Zwicky observó que algunos grupos de estrellas se movían más rápido de lo que debían. La masa visible no justificaba su velocidad y el científico planteó que debía existir una materia oscura que explicase su movimiento. Desde entonces, el concepto se ha convertido en una idea fundamental para explicar el cosmos, aunque sea como parte de una gigantesca incógnita. La materia visible, como la que componen los planetas o las estrellas, solo supone el 5% del universo. La materia oscura, de la que solo vemos sus efectos indirectos, es el 25%. El resto, la aún más misteriosa energía oscura.
Existen proyectos por todo el mundo que intentan producir o detectar la materia oscura, pero hasta ahora nadie ha tenido éxito. O nadie ha tenido un éxito reconocido por la comunidad científica. Desde hace más de veinte años, un equipo liderado por la profesora de la Universidad de Roma Rita Bernabei afirma que ha atrapado la materia oscura. Su supuesto logro se obtuvo gracias a DAMA, un detector de 100 kilos de yoduro de sodio instalado en un laboratorio enterrado a más de un kilómetro de profundidad, en el interior del Gran Sasso, en los Apeninos italianos. Ese detector era una sofisticada trampa para capturar algunas de las WIMPs (partículas masivas de interacción débil que, en teoría, conforman la materia oscura), que emitirían un destello luminoso al chocar contra alguno de los átomos del detector.

En 2021, los experimentos COSINE y ANAIS habrán acumulado datos suficientes para tener resultados fiables
La idea para observar un tipo de materia tan escurridizo la propuso en 1986 la investigadora de la Universidad de Texas (EE UU) Katherine Freese, que planteó que se podrían observar diferencias en la cantidad de materia oscura que atraviesa nuestro planeta en distintas épocas del año. Orbitamos alrededor del Sol que a su vez orbita dentro de nuestra galaxia acompañando al invisible halo de materia oscura. Como si se tratase de una nube de mosquitos que avanza, cuando siguiésemos su misma dirección a su misma velocidad, el número de impactos contra nuestro vehículo, sería menor, pero cuando al llegar al punto de nuestra órbita en el que cambiamos de dirección comenzásemos a avanzar contra la nube, se vería un incremento en el número de impactos. Ese pico de impactos es lo que observa alrededor del mes de junio el equipo de Gran Sasso desde 1997. Y las mismas observaciones han sido confirmadas por el mismo equipo y en el mismo lugar con un detector mejorado de 250 kilos de yoduro de sodio.
El problema para Bernabei y los suyos es que no es tan sencillo construir un detector con las características y la sensibilidad necesaria para que los resultados sean comparables. El choque de una partícula de materia oscura contra una de materia normal es algo tan extraño que no es sencillo aislarlo de cualquier otro fenómeno y hasta ahora, los esfuerzos para replicar el experimento no han podido ofrecer una respuesta concluyente.
Experimentos como CDMSII, instalado en la mina de Soudan, en Minnesota (EE UU), o Xenon 10, en el mismo laboratorio de Gran Sasso, no lograron encontrar la señal de materia oscura en el mismo rango energético que DAMA/LIBRA. Otro como CRESST, también en el laboratorio subterráneo italiano, obtuvo una señal, pero era demasiado débil y no parecía coincidir exactamente con la del equipo de Bernabei. En 2017, una versión mejorada de Xenon 10, Xenon 100, no encontró señal alguna de materia oscura buscando donde DAMA encuentra su señal, pero una vez más, se planteó la posibilidad de que al emplear xenon como material para atrapar las partículas en lugar de yoduro de sodio los resultados podían no ser comparables.
Según recordaba recientemente la revista de física de partículas Symmetry, después de dos décadas de controversia, el fin a la incertidumbre puede estar cerca. Ya hay varios experimentos en marcha diseñados para tener resultados comparables sin dudas. Uno de ellos, ANAIS, liderado por la Universidad de Zaragoza e instalado en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (España), también utiliza yoduro de sodio. Comenzó a recoger datos en 2017 y en los próximos años habrá acumulado una cantidad suficiente para que sea estadísticamente significativa.
Si los resultados son positivos, se podría empezar a saber qué compone el 25% de todo el universo, hasta ahora desconocido
Otro de ellos es COSINE 100, un detector que también utiliza cristales de yoduro de sodio que a su vez están sumergidos en 2000 litros de líquido para reducir el ruido de fondo que provocan otro tipo de partículas y dificultan ver las débiles interacciones de la materia oscura. Este proyecto, instalado en Corea del Sur, comenzó a tomar datos en 2016 y en diciembre de 2018 publicó sus primeros resultados en la revista Nature. Según el artículo, era muy improbable que los resultados de DAMA/LIBRA coincidiesen con las características que el Modelo Estándar, la teoría que explica el comportamiento de la materia a nivel subatómico, atribuye a la materia oscura que ocupa el halo galáctico. No obstante, el experimento necesita acumular datos durante al menos dos años más para tener datos suficientes que digan si esas variaciones en las señales que captan los detectores de DAMA en las distintas épocas del año existen o si se pueden atribuir a la materia oscura.
Reina Maruyama, una investigadora de la Universidad de Yale que ha recibido financiación de la National Science Foundation para poner a prueba los resultados de DAMA con COSINE aseguraba a Symmetry que “con cinco años de funcionamiento del experimento, si la señal está ahí, en 2021, deberíamos ser capaces de verla”. “Si no está ahí, aunque esto es más difícil de hacer, también seremos capaces de refutarla”, añade.
Si tanto ANAIS como COSINE confirman los resultados de DAMA, el siguiente paso sería volver a buscar la misma fluctuación desde un detector en el hemisferio sur. Con ese objetivo está previsto que este mismo otoño comience en una antigua mina de oro en Australia la construcción del experimento SABRE. Después, se trataría de comenzar a analizar la señal para conocer detalles como la masa y empezar a describir la naturaleza de esos WIMPs que componen la materia oscura. En caso de que el resultado fuese negativo, habría que seguir buscando por otro lado, aunque aún quedaría por resolver de dónde viene esa fluctuación misteriosa que, desde hace 20 años, Rita Bernabei y los suyos dicen que es la primera detección de materia oscura.

Captada una señal de ondas gravitacionales nunca vista

  Los detectores LIGO y Virgo captan dos choques de agujeros negros contra estrellas de neutrones, los astros más densos del universo. Dos d...