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domingo, 5 de enero de 2020

La física matemática que probó que el futuro del universo está bien definido

Yvonne Choquet-Bruhat, que acaba de cumplir 96 años, encontró solución al llamado problema de Cauchy para las ecuaciones de Einstein de vacío


teorema de cauchy
La matemática francesa Yvonne Choquet-Bruhat, en una imagen tomada en 2006. RENATE SCHMID
El filósofo español José Ortega y Gasset afirmaba: “Sorprenderse, extrañarse… es comenzar a entender”. La misma idea empujó desde niña a Yvonne Choquet-Bruhat a querer “desentrañar alguno de los secretos del extraño universo en que vivimos, y del papel que los seres humanos jugamos en él”, como expresa en su autobiografía. La científica francesa, que el pasado 29 de diciembre cumplió 96 años, siempre ha confiado en que la física y las matemáticas nos podrían ayudar a llevar a cabo tal empeño. Sus contribuciones, enmarcadas fundamentalmente en el campo de la relatividad general, la han convertido en una destacada figura en el área de la física matemática del siglo XX.
Yvonne Choquet-Bruhat –el apellido “Choquet” lo adquirió en su segundo matrimonio con Gustave Choquet– nació en Lille (Francia) en el seno de una familia culta. Su padre, Georges Bruhat (1887-1945), fue profesor de física en la Universidad de Lillle, y su madre, Berthe Hubert (1892-1972), profesora de arte, literatura y filosofía en varios liceos franceses. Desde una temprana edad, Choquet-Bruhat mostró un gran talento para la física y las matemáticas. A los dieciocho años ganó una medalla de plata del “Concours General”, una competición a nivel nacional en la que se premiaba a los mejores estudiantes del país. En 1943 comenzó sus estudios de Matemáticas en la Escuela Normal Superior de Sévres, en las afueras de París, donde se graduó tres años más tarde.

Fue entonces cuando empezó su actividad investigadora en el prestigioso Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS por sus siglas en francés), bajo el asesoramiento del reconocido físico matemático André Lichnerowicz. Realizó su tesis sobre el llamado problema de valor inicial (o problema de Cauchy) en el contexto de la relatividad general, en el que se estudia la existencia de soluciones para las ecuaciones planteadas por Albert Einstein, cuando éstas cumplen determinadas condiciones de partida. En el marco cosmológico, la cuestión determinaría si el futuro del universo está bien definido cuando sólo contamos con la información del mismo en un “tiempo concreto”, lo que se conoce como dato inicial del problema.
Choquet-Bruhat logró probar, mediante el estudio de complejas ecuaciones diferenciales y técnicas geométricas, que si se parte de un dato inicial que cumple ciertas restricciones físicas plausibles, hay únicamente un futuro posible para el universo
Choquet-Bruhat logró probar, mediante el estudio de complejas ecuaciones diferenciales y técnicas geométricas, que si se parte de un dato inicial que cumple ciertas restricciones físicas plausibles, hay únicamente un futuro posible para el universo. Su trabajo doctoral, que tiene por título “Théorème d’existence pour certains systèmes d’equations aux dérivées partielles non linéaires”, pone de manifiesto la naturaleza determinista de la teoría de Einstein, pues el futuro del universo queda fijado por la información que lo describe en un instante de tiempo.
En 1949 Choquet-Bruhat fue nombrada investigadora asistente del CNRS, y más tarde asociada. En 1951 aceptó un contrato postdoctoral en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton en EE UU Allí tuvo la oportunidad de conocer a Einstein, a quien pudo explicar en su despacho, con una combinación de francés e inglés, los principales logros de su tesis. El genio alemán la felicitó por el trabajo realizado y la invitó a visitarle a su despacho siempre que quisiera.
La solución al problema de Cauchy ha fundamentado, entre otros campos de investigación, el estudio de la estabilidad de las soluciones de las ecuaciones de Einstein, que analiza cuánto varían los universos que surgen de ligeras perturbaciones del dato inicial. ¿Se obtiene un universo ligeramente diferente al previsto, o por el contrario no tendría casi nada que ver con él? Por otra parte, este trabajo facilitó el uso técnicas numéricas y analíticas para aproximar las soluciones de las ecuaciones de Einstein, ya que habitualmente son muy difíciles de calcular de forma explícita. Aparte, más allá de su importancia dentro la teoría de la relatividad general, el trabajo de Choquet Bruhat ha establecido las bases para el estudio de otras teorías físicas como la hidrodinámica relativista, la teoría Gauge no abeliana o la supergravedad.
Entre otros méritos, destaca el haber sido la primera mujer elegida para formar parte de la Academia de las Ciencias Francesa
La fecunda trayectoria científica de la física matemática ha dado como fruto un total de siete libros y trescientos artículos, que la han hecho merecedora de importantes premios y galardones nacionales e internacionales. Entre otros méritos, destaca el haber sido la primera mujer elegida para formar parte de la Academia de las Ciencias Francesa, el 14 de mayo de 1979.
En las últimas líneas de su autobiografía, la científica francesa rememora una reflexión del filósofo Blaise Pascal, en la que éste admite tener “una tremenda ignorancia de todo”. A pesar de que Choquet-Bruhat reconozca la ingente cantidad de preguntas que quedan por responder, sus contribuciones han significado un avance científico considerable.
Después de una vida dedicada a la investigación, Yvonne Choquet-Bruhat ha podido ver cumplido el sueño de su infancia: aportar luz sobre algunos de los misterios del universo en que nos toca vivir.

lunes, 31 de mayo de 2010

Verifican a escala cósmica la validez de la teoría de la relatividad de Einstein


Un equipo liderado por científicos de la Universidad de Princeton ha puesto a prueba la teoría de la relatividad general de Albert Einstein para ver si se cumple a escala cósmica. Y, después de dos años de análisis de datos astronómicos, los científicos han dictaminado que la teoría de Einstein, que describe la interacción entre la gravedad, el espacio y el tiempo, opera a grandes distancias tal como lo hace en las regiones locales del espacio.
(NC&T) El análisis de estos científicos sobre más de 70.000 galaxias demuestra que el universo, al menos hasta una distancia de 3.500 millones de años-luz de la Tierra, sigue las normas establecidas por Einstein en su famosa teoría.
Desde que el físico Arthur Eddington midió la curvatura de la luz de las estrellas alrededor del Sol durante un eclipse en 1919 y demostró la validez de la teoría de la relatividad general de Einstein, el mundo científico ha aceptado sus principios. Pero hasta ahora, nadie había puesto a prueba la teoría tan a fondo ni tan robustamente, a distancias y escalas que van mucho más allá del sistema solar.
En este trabajo, han intervenido Reinabelle Reyes, Rachel Mandelbaum y James Gunn de la Universidad de Princeton, Tobias Baldauf, Lucas Lombriser y Robert Smith de la Universidad de Zúrich, y Uros Seljak de la Universidad de California en Berkeley.
Los resultados del análisis son importantes porque respaldan las teorías actuales que explican la forma y dirección del universo, incluyendo las ideas más aceptadas sobre la Energía Oscura, y permiten descartar las sospechas que se despertaron a raíz de otros experimentos recientes que sugerían que la relatividad general podía estar equivocada.
Publicada por primera vez en 1915, la teoría de la relatividad general de Einstein sigue siendo un avance fundamental en la física moderna. Redefinió la comprensión humana del tejido de la existencia: La gravedad, el espacio y el tiempo.
La innovadora teoría mostró que la gravedad puede afectar al espacio y al tiempo, una cuestión crucial para comprender las fuerzas fundamentales de la física y los fenómenos naturales, incluyendo los agujeros negros.

Fuente: noticias21.com

viernes, 21 de mayo de 2010

Se demuestra que Einstein estaba equivocado con la observación de la velocidad instantánea de partículas brownianas



Un siglo después de que Albert Einstein dijera que nunca seríamos capaces de observar la velocidad instantánea de diminutas partículas cuando se agitan de forma aleatoria, conocido como movimiento browniano, el físico Mark Raizen y su grupo lo ha logrado.
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“Ésta es la primera observación de la velocidad instantánea de una partícula browniana”, dice Raizen, Decano Regente de la Fundación Sid W. Richardson y profesor de física en la Universidad de Texas en Austin. “Es una predicción de Einstein que se ha mantenido sin probarse durante 100 años. Propuso una prueba para observar la velocidad en 1907, pero dijo que el experimento no podría realizarse”.
En 1907, Einstein probablemente no previó una época en la que partículas de vidrio del tamaño de motas de polvo podrían ser atrapadas y suspendidas en el aire mediante un rayo láser dual o “pinzas ópticas”. Tampoco tenía constancia de que las vibraciones ultrasónicas procedentes de un transductor similar a una placa agitarían esas cuentas de vidrio en el aire para ser recolectadas y medidas cuando se movían en suspensión.
La investigación de Raizen, publicada en Science, es la primera prueba directa del Teorema de Equipartición para las partículas brownianas, uno de los pilares básicos de la mecánica estadística. También es un paso adelante hacia el enfriamiento de las cuentas de vidrio a un estado en el que podrían usarse como osciladores o sensores.
El Teorema de Equipartición afirma que la energía cinética de una partícula – la energía que posee debido a su movimiento – viene determinada sólo por su temperatura, no por su masa o tamaño.
El estudio de Raizen demuestra ahora que el Teorema de Equipartición es cierto para las partículas brownianas; en este casi, las cuentas de vidrio que tenían 3 micrómetros de diámetro.
Raizen dice que él y sus colegas pueden ahora extender los límites, moviendo las partículas más cerca de un estado cuántico para su observación.
“Ahora hemos observado la velocidad instantánea de una partícula browniana”, dice Raizen. “En cierto sentido, estamos cerrando una puerta a este problema de la física. Pero en realidad estamos abriendo una mucho mayor para futuras pruebas del Teorema de Equipartición a nivel cuántico”.
Allí, espera que la Teoría de la Equipartición colapse, llevado a nuevos problemas y soluciones alrededor de la mecánica cuántica de pequeñas partículas compuestas de muchos átomos.

Fuente: cienciakanija.com

martes, 18 de mayo de 2010

Quantum dynamics of matter waves reveal exotic multibody collisions



At extremely low temperatures atoms can aggregate into so-called Bose Einstein condensates forming coherent laser-like matter waves. Due to interactions between the atoms fundamental quantum dynamics emerge and give rise to periodic collapses and revivals of the matter wave field.

A group of scientists led by Professor Immanuel Bloch (Max Planck Institute of in Garching, Germany) has now succeeded to take a glance 'behind the scenes' of atomic interactions revealing the complex structure of these quantum dynamics. By generating thousands of miniature BECs ordered in an the researchers were able to observe a large number of collapse and revival cycles over long periods of time. The experimental results imply that the atoms do not only interact pairwise - as typically assumed - but also perform exotic collisions involving three, four or more atoms at the same time. On the one hand, these results have fundamental importance for the understanding of quantum many-body systems. On the other hand, they pave the way for the generation of new exotic states of matter, based on such multi-body interactions.
The experiment starts by cooling a dilute cloud of hundreds of thousands of atoms to temperatures close to absolute zero, approximately -273 degrees Celsius. At these temperatures the atoms form a so-called Bose-Einstein condensate (BEC), a in which all particles occupy the same quantum state. Now an optical lattice is superimposed on the BEC: This is a kind of artificial crystal made of light with periodically arranged bright and dark areas, generated by the superposition of standing laser from different directions. This lattice can be viewed as an 'egg carton' on which the atoms are distributed. Whereas in a real egg carton each site is either occupied by a single egg or no egg, the number of atoms sitting at each lattice site is determined by the laws of : Depending on the lattice height (i.e. the intensity of the laser beam) the single lattice sites can be occupied by zero, one, two, three and more atoms at the same time. 
The use of those "atom number superposition states" is the key to the novel measurement principle developed by the researchers. The dynamics of an atom number state can be compared to the dynamics of a swinging pendulum. As pendulums of different lengths are characterized by different oscillation frequencies, the same applies to the states of different atom numbers. "However, these frequencies are modified by inter-atomic collisions. If only pairwise interactions between atoms were present, the pendulums representing the individual atom number states would swing synchronously and their oscillation frequencies would be exact multiples of the pendulum frequency for two interacting atoms", Sebastian Will, graduate student at the experiment, explains.
Using a tricky experimental set-up the physicists were able to track the evolution of the different superimposed oscillations over time. Periodically interference patterns became visible and disappeared, again and again. From their intensity and periodicity the physicists found unambiguous evidence that the frequencies are actually not simple multiples of the two-body case. "This really caught us by surprise. We became aware that a more complex mechanism must be at work", Sebastian Will recalls. "Due to their ultralow temperature the atoms occupy the energetically lowest possible at each lattice site. Nevertheless, Heisenberg's uncertainty principle allows them to make - so to speak - a virtual detour via energetically higher lying quantum states during their collision. Practically, this mechanism gives rise to exotic collisions, which involve three, four or more atoms at the same time."
The results reported in the journal Nature provide an improved understanding of interactions between microscopic particles. This may not only be of fundamental scientific interest, but find a direct application in the context of ultracold atoms in optical lattices. Owing to exceptional experimental controllability, ultracold in optical lattices can form a "quantum simulator" to model condensed matter systems. Such a quantum simulator is expected to help understand the physics behind superconductivity or quantum magnetism. Furthermore, as each lattice site represents a miniature laboratory for the generation of exotic quantum states, experimental set-ups using optical lattices may turn out to be the most sensitive probes for observing atomic collisions. 
 
Fuente: physorg.com

miércoles, 21 de abril de 2010

¿Estrechando el cerco en torno a la materia oscura?

Descripción: Detectores de materia oscura
Foto:Fermilab

Los científicos han pasado décadas buscando el evasivo material conocido como materia oscura, que se cree que constituye el 25 por ciento del universo. Un equipo de físicos, incluidos algunos del MIT, ha dado a conocer posibles evidencias de dos partículas de materia oscura en un detector situado en una antigua mina de hierro en Minnesota.
(NC&T) Los físicos llevan mucho tiempo teorizando sobre la existencia de la materia oscura, argumentando que es una especie de pegamento cósmico oculto que ayuda a mantener la cohesión de cada galaxia. Pero detectarla ha resultado ser sumamente difícil porque esas partículas no absorben ni reflejan la luz e interactúan muy débilmente con otras partículas.
Después de largos análisis de datos y de descartar falsos candidatos, los científicos del programa CDMS han anunciado las dos nuevas potenciales detecciones en los datos obtenidos en 2007 y 2008. Sin embargo, advierten que ambos eventos podrían ser las firmas de las partículas de fondo, es decir otras partículas con interacciones que imitan las señales de los candidatos a materia oscura.
"Los resultados de este análisis no pueden ser interpretados como evidencia significativa de interacciones de materia oscura, pero tampoco podemos rechazar esos eventos", explica Lauren Hsu, especialista del Fermilab que interviene en el CDMS.
El investigador Fritz Zwicky del Caltech propuso por primera vez la materia oscura en la década de 1930 como una manera de explicar las discrepancias entre la masa inferida y la luz emitida de un cúmulo de galaxias. Otras observaciones también sugieren la existencia de la materia oscura. La velocidad de giro de las estrellas en los confines de las galaxias permite a los astrónomos calcular la cantidad de masa que debe existir en esas galaxias, según la teoría gravitacional aceptada. Sin embargo, no hay suficiente materia visible en esas galaxias para producir el tirón gravitacional necesario, por lo que los físicos teorizan que la materia oscura aporta la masa faltante.
La única alternativa sería que haya algún error en la teoría de la gravedad, tal como fue formulada por Isaac Newton y refinada luego por la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Algunos físicos han propuesto teorías gravitatorias alternativas para explicar las discrepancias, pero éstas no han sido ampliamente aceptadas. La detección de la materia oscura, si se confirma, podría consolidar la teoría actual.

Fuente: noticias21.com 

domingo, 18 de abril de 2010

El hombre que descubrió los quarks y dio sentido al universo


gellman1

Murray Gell-Mann tuvo un impactante éxito con las partículas, notorias fricciones con Feynman, y una oportunidad perdida con Einstein.

No es casualidad que el quark – el elemento constituyente de protones y neutrones, y por ende, de tí y de mí y de todo lo que nos rodea – tenga un nombre tan extraño y encantador. El físico que lo descubrió, Murray Gell-Mann, ama las palabras tanto como la física. Es conocido por corregir la pronunciación de un extraño de su último apellido (lo que no siempre funciona) y es más que feliz dando nombres a objetos o ideas que no lo tienen todavía. Así llegó la palabra quark para su más famoso descubrimiento. Suena como “kwork” y tomó su pronunciación de un caprichoso poema de la obra Finnegans Wake de James Joyce. Este término altamente científico es inteligente, chistoso y bronco al mismo tiempo, como el hombre que lo acuñó.
La obsesión de Gell-Mann con las palabras viene de su juventud, cuando su fascinación con la lingüística, la historia natural, y la arqueología le ayudó a entender la diversidad del mundo. El nativo neoyorquino se saltó tres cursos en la escuela elemental, y entró en la universidad antes. Después de estar entre la Universidad de Yale y el Instituto Tecnológico de Masachussets (MIT en inglés), Gell-Mann tenía tan sólo 21 años cuando comenzó su postdoctorado en el Instituto de Estudios Avanzados en Princeton, Nueva Jersey, cuando Albert Einstein todavía paseaba por el campus. Más tarde, trabajó con Enrico Fermi en la Universidad de Chicago, y debatió apasionadamente con el conocido físico Richard Feynman durante sus muchos años en el Instituto Tecnológico de California (Caltech). Fue cuando estaba en Caltech cuando Gell-Mann ayudó a sentar las bases de nuestro conocimiento de los componentes que constituyen la materia. Esbozó un esquema de las partículas subatómicas que él llamó la vía del octeto. En ese momento, los físicos entendieron que los átomos estaban hechos de protones y neutrones, pero también habían encontrado que éstos tenían muchas otras misteriosas partículas. “La vía del octeto” dio sentido a la desconcertante mezcla, encontrando en este esquema partículas que nunca habían sido siquiera imaginadas. El trabajo fue tan importante que le valió el Premio Nobel en 1969.
En 1985 Gell-Mann persiguió su sueño de trabajar en otros campos co-fundando el Instituto de Santa Fe, una organización donde se alentaba a los científicos a ser mustidisciplinares. Situado en lo alto de una colina en el desierto de Nuevo México, rodeado por álamos y vetas de cuarzo rosa, el instituto es un lugar donde un ornitólogo puede intercambiar datos con un politólogo mientras escribe ecuaciones en una ventana debido a la falta de lápiz y papel. Con su diseño geométrico, sus muros coloreados brillantemente, abundantes senderos alrededor, y un generoso surtidor de caramelos en la cocina, el Instituto de Santa Fe parece como un área de juegos para científicos.
Susan Kruglinski, editora de la revista DISCOVER, se sentó recientemente con Gell-Mann en los sillones de cuero de la librería del instituto para hablar sobre lo que es haber vivido la historia de la física moderna.
Usted es principalmente conocido por ser el descubridor del quark, una de las partículas fundamentales que constituyen el universo, pero durante años, muchos de sus colegas no estaban convencidos de que los quarks existieran. ¿Por qué no?
No puedes verlos directamente. Tienen algunas propiedades inusuales, y eso es por lo que fue difícil para la gente creer en ellos al principio. Y muchos no creyeron. Mucha gente pensó que estaba loco. Los quarks están permanentemente atrapados dentro de otras partículas como protones y neutrones. No puedes aislarlos para estudiarlos individualmente. Así que son un poco peculiares en ese aspecto.
¿Cómo debería visualizar los quarks alguien que no es físico? ¿Como pequeñas esferas atrapadas dentro de los átomos?
Bueno, en la física clásica podrías imaginar un quark como un punto. En mecánica cuántica un quark no es exactamente un punto; es un objeto bastante flexible. Algunas veces se comporta como un punto, pero puede extenderse un poco. A veces se comporta como una onda.
Cuando la gente pinta las partículas chocando en un colisionador de partículas, ¿qué deberían imaginar? ¿No es como un choque de bolas de billar, verdad?
Depende de las circunstancias. A muy altas energías, dos partículas que colisionan no rebotan, sino que crean un gran número de partículas. Podrías tener todo tipo de restos en todas las direcciones – las colisiones serían un poco más como esto último.
Entonces, ¿sería como colisionar una manzana y una naranja y obtener plátanos?
No, no, no. Pequeñas partes de todo tipo de cosas. Obtener un puñado de pequeños trozos de manzana y naranja, pero también trozos de plátanos y anti-plátanos, uvas, etc.
¿Cuántos tipos de partículas elementales hay?
Tenemos el llamado Modelo Estándar, que está basado en cerca de 60 partículas, pero puede haber muchas más. Ésas son las que podemos detectar, de baja energía.
En la década de 1960 y 1970 podía considerarse la época dorada de la física de partículas, cuando muchas de éstas – y no sólo las elementales – estaban siendo descubiertas. ¿Podría hablar un poco sobre los sucesos que le llevaron al descubrimiento del quark?
Eso fue muy dramático para mí. Había estado trabajando durante años en las propiedades de partículas que participaban en la interacción nuclear fuerte. Ésta es la interacción responsable de mantener unido el núcleo del átomo. La familia de dichas partículas incluye neutrones y protones, que son las más familiares. Pero entonces, decenas, docenas, centenas de otras partículas estaban siendo descubiertas en experimentos en los que los protones colisionaban con otros en aceleradores de partículas. Había muchos estados de energía en los que veíamos “parecidos” con los protones y los neutrones.
¿Son esas partículas similares a protones y neutrones pero no existen normalmente en la naturaleza?
Están producidas en una colisión de partículas en un acelerador, y se desintegran tras un corto período de tiempo. Una partícula que predije, la omega-menos, puede desintegrarse en un pión neutral y un chi-menos, y luego el pión se desintegra en dos fotones, y el chi-menos en un pión negativo y un lambda. Y entonces el lambda se desintegra en un pión negativo y un protón. El interior del Sol tiene una temperatura muy alta, pero esa temperatura no es lo suficientemente alta como para producir todas esas partículas.
¿Existen todas esas partículas exóticas fuera de los experimentos de física?
Existieron justo después del Big Bang, cuando la temperatura era increíblemente alta. Y tambien existen en sucesos de rayos cósmicos. Los propios rayos cósmicos son sobre todo protones, pero cuando chocan con un núcleo atómico en la atmósfera terrestre, se producen estas partículas.]
Pero cuando predijo el quark en 1964, se dio cuenta de que no era simplemente otra partícula más, ¿verdad?
Exacto. Mirando la tabla de las partículas conocidas y los datos experimentales, estaba claro que el neutrón y el protón podían estar hechos de tres partícula con cargas eléctricas fraccionales, que llamé quarks. [Hasta entonces todas las partículas conocidas tenían cargas eléctricas múltiplos de la carga del protón.] Los quarks estaban permanentemente confinados dentro del neutrón y del protón, no pudiéndolos sacar fuera para examinarlos individualmente. El neutrón y el protón no fueron considerados nunca más elementales. No fué algo difícil de deducir. Lo que fué difícil, fue creerlo, porque nadie había oído hablar del protón y del neutrón como partículas compuestas. Nadie había oído hablar de las cargas fraccionarias. Nadie había oído hablar de partículas confinadas permanentemente dentro de partículas observables  e inaccesibles directamente.
Con el tiempo, los físicos parecen encontrar más y más partículas. ¿Podría haber un número infinito de ellas?
Todos los teóricos creemos en la simplicidad. La simplicidad siempre ha sido una guía fiable en la teoría de la física fundamental. Pero la simplicidad puede no residir en el número de partículas nombradas. Puede ser que la teoría, expresada simplemente, dé lugar a un gran número de partículas. Las partículas podrían ser cada vez más, pero tú solo detectas aquellas que son suficientemente ligeras como para ser importantes en nuestros experimentos.
Ahora los investigadores están poniendo muchas esperanzas en encontrar otro conjunto de partículas predichas en los experimentos del LHC. ¿Crees que ésto traerá algo de claridad?
Bien, esto es otra posibilidad, que ellos encuentren algunos fenómenos inesperados. Nos molestaría si ellos encontraran algo completamente nuevo, totalmente místico, pero es lo que sería más emocionante.
Usted fue considerado como un prodigio de las matemáticas de niño, pero, las matemáticas no fueron su única pasión, ¿no?
Recuerdo que cuando tenía alrededor de cinco años, miraba los libros de mi padre. Él había tenido una gran biblioteca. Y cuando los malos tiempos nos golpearon – la depresión – se tuvo que deshacer de ellos cuando nos mudamos a un pequeño apartamento. Tuvo que deshacerse también de los muebles. Ni siquiera pudo venderlos. Tuvo que pagar para que se los llevaran. Pagó cinco dolares para que se llevaran la biblioteca. Doloroso. Pero tenía todavía algunos libros, unos 50. Uno de ellos era un libro sobre la etimología de palabras inglesas procedentes del griego y del latín.  Así que yo aprendí todas esas raíces griegas y latinas y cómo acabaron formando las palabras inglesas. Era emocionante. Encendió mi pasión por la etimología,  y la he amado desde entonces.
Yo también era bueno en matemáticas. De hecho, las amaba, amaba estudiarlas, amaba usarlas. Amaba la historia. Estaba particularmente enamorado de la arqueología y la lingüística. Y podía discutir cualquier cosa con mi hermano – arqueología, etimología, de todo. Él nunca hizo nada con eso, pero era muy muy inteligente y tenía muchos conocimientos sobre todo tipo de cosas. Era un apasionado de los pájaros y otras criaturas vivientes. No de los principios científicos de la ornitología, sino simplemente de observar los pájaros e identificarlos, de conocer dónde habitaban, y de qué tipo de nidos tenían, y qué canto tenían. Ir con él en un viaje de pájaros fue lo mejor – lo mejor – que hice durante esos años. Mi hermano me enseñó a leer en un caja de cereales cuando tenía 3 años.
Cuando iba a la universidad, estaba interesado en estudiar arqueología, historia natural, o lingüística, pero su padre quería que ganase dinero como ingeniero.
Yo dije que mejor ser pobre o morir antes que ser ingeniero, porque no sería un buen ingeniero. Si diseñara algo, se caería abajo. Cuando fui admitido en Yale, hice un test de aptitud, y cuando el consejero me dió los resultados del examen, dijo: “Tú puedes ser un montón de cosas diferentes. Pero no seas ingeniero”.
Entonces, ¿cómo terminó en física?
Después de que mi padre dejara de intentarlo con la ingeniería, dijo, “¿Qué tal un término medio, física? Relatividad general, mecánica cuántica, te encantará”. Pensé en seguir el consejo de mi padre e intentarlo. No sé por qué. No le hice caso nunca en otras cosas. Me dijo cómo de bonita sería la física si me ponía con ella, y esa idea de belleza me impresionó. Mi padre estudió esas cosas. Era un gran admirador de Einstein. Él se encerraba en su habitación para estudiar relatividad general. Nunca la entendió realmente. Mi opinión es que tienes que despreciar algo para llegar a ser bueno en ello.
¿Por qué?
Si lo admiras suficientemente, tendrás miedo de ello, y nunca lo aprenderás. Mi padre pensó que debía ser muy difícil, y llevaría años entenderlo, y sólo poca gente podría entenderlo, y todo así. Pero tuvo un profesor maravilloso en Yale, Henry Margenau, que tomó la actitud opuesta. Pensó que la relatividad era para todo el mundo. Simplemente, aprende sus matemáticas. Él hubiera dicho, “prepararemos las matemáticas el martes y el jueves, y estudiaremos relatividad el sabado y el próximo martes”. Y tenía razón. No es para tanto.
Ha conocido a algunos de los más grandes físicos de la historia. ¿A quién pondrías en lo más alto?
No pongo habitualmente a la gente en pedestales, especialmente físicos. Feynman [quien ganó el premio nobel en 1965 por su trabajo en física de partículas] era muy bueno, aunque no tanto como él pensaba que era. Estaba demasiado absorto en sí mismo y gastó mucha energía creando anécdotas de sí mismo. Fermi [quien desarrolló el primer reactor nuclear] era bueno, pero de nuevo, con limitaciones – cada cierto tiempo estaba equivocado. No conocí a nadie sin algunas limitaciones en mi campo de la física teórica.
Entonces, ¿entendió cómo de especial era la gente que le rodeaba?
No. Crecí pensando que la gente anterior era la especial. Incluso conociendo a muchos de ellos. No conocí a Erwin Schrödinger [un pionero de la mecánica cuántica]; pasé por alto una oportunidad de conocerlo por alguna razón. Pero conocí a Werner Heisenberg muy bien. Él fue uno de los descubridores de la mecánica cuántica, que es uno de los grandes logros de la mente humana. Pero, para cuando yo lo conocí, aunque no era demasiado viejo, era bastante excéntrico.
¿En qué sentido?
Decía muchos sinsentidos. Tenia cosas que él llamaba teorías que en realidad no lo eran; eran algarabías. Su meta era encontrar una teoría unificada de todas las partículas y las fuerzas. Trabajó en una ecuación, pero la ecuación no tenía ningún sentido práctico. Era imposible trabajar con ella. No había soluciones. Era un sinsentido. De todos modos, fue interesante que Wolfgang Pauli [descubridor del principio de exclusión], que no se metió en locuras – al menos, no en física – trabajase con Heisenberg en su ecuación durante un tiempo. Él aceptó unirse al programa de Heisenberg.
Pero cuando Pauli llegó a Estados Unidos, donde varias personas trabajaron en sus resultados – incluyendo a Dick Feynman y a mi, muchos de nosotros hablamos con Pauli y le dijimos: “Mira, no deberías asociarte con esto. Es basura, y tienes que considerar tu reputación”. Pauli estuvo de acuerdo, y escribió una carta a Heisenberg diciendo algo así: “Lo dejo. Esto no tiene sentido. Aquí no hay nada. Retira mi nombre”. En otra carta, Pauli dibujó un rectángulo en la página y a su lado escribió: “Esto es para mostrar al mundo que puedo pintar como Tiziano, sólo faltan algunos detalles técnicos. W. Pauli”. En otras palabras, Heisenberg había proporcionado sólo un marco sin ningún dibujo. Conocí a Pauli muy bien. Conocí a Paul Dirac [otro fundador de la mecánica cuántica]. Era una persona muy excéntrica.
Por supuesto conocí a esas personas cuando ya eran mayores, no cuando eran jóvenes y llevaban sus actividades más importantes. Pero las conocí. Y ésos fueron los que se suponía que teníamos que admirar. No pensaba que las personas alrededor mío fueran a ser tan especiales. Supongo, mirando atrás en el tiempo, que parece una época emocionante.
Hay una gran diferencia, no obstante, que señaló mi profesor Victor Weiskopf. Y es que las personas que estaban trabajando con las consecuencias de la mecánica cuántica, poco después de que ésta fuera descubierta en 1924  y 1925, empezaron a entender cómo los átomos y las moléculas funcionaban, y realizaron preguntas elementales acerca del mundo que incluso la gente común podría preguntar. Por ejemplo, Victor solía decir, una pregunta es: ¿por qué no puedo traspasar un dedo con otro apretando sobre el primero? Bien, eso es en última instancia consecuencia del principio de exclusión [que establece que dos partículas no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. (Bueno, en realidad esto vendría a ser con los fermiones, pero bueno)] Y así sucesivamente. Mientras que ahora tienes que ser sofisticado incluso para hacer las preguntas que estamos respondiendo.
Una de sus más conocidas interacciones fue con Richard Feynman en Caltech. ¿Cómo fue?
Tuvimos los despachos juntos durante 33 años. Yo estaba muy, muy entusiasmado con Feynman cuando llegué a Caltech. Me tomó para trabajar con él, y pensé que era increíble. Disfruté mucho trabajando con él. Era muy gracioso, divertido, brillante.
¿Qué hay de las historias de que tuvieron grandes problemas?
Ah, discutíamos todo el tiempo. Cuando teníamos una charla amigable, discutíamos. Y después, cuando estaba menos entusiasmado con él, también discutíamos. En cierto momento él estaba haciendo un muy buen trabajo – no muy profundo, pero muy importante – sobre la estructura de los protones y los neutrones. En ese trabajo, él se refirió a los quarks, antiquarks, y gluones, de los que aquellos estaban hechos, pero no los llamó quarks, antiquarks, y gluones. Los llamó “partones”, que es una palabra mitad latina, mitad griega, una palabra estúpida. Partones. Él dijo que no le importaba lo que fueran, así que creó un nombre para ellos. Pero ésto es lo que eran: quarks, antiquarks, y gluones, y él podía haber dicho éso. Y luego la gente se dió cuenta de que eran quarks, y entonces, tenías el modelo “quark-partón”. Finalmente, construímos la teoría correcta, llamada cromodinámica cuántica [QCD], que yo nombré. [QCD describe las interacciones entre los quarks y los gluones, que mantienen a los quarks unidos.] Y Feynman no lo creyó.
¿No creyó que la teoría fuese correcta?
No. Él tenía otro esquema basada en sus partones. Finalmente, después de dos años, desistió porque era muy brillante y se dio cuenta después de un tiempo de que habíamos acertado. Pero se resistió, y yo no entendí por qué tenía que ser así. Partones…
Feynman era un excéntrico reconocido. ¿Hicieron algo extraño juntos?
Hicimos un montón de cosas divertidas. Uno de sus amigos era un anciano pintor armeno. Mi segunda mujer Margaret y yo éramos también sus amigos. Él tuvo algún cumpleaños importante, y Margaret y yo tuvimos la idea de regalarle un pavo real. Y conspiramos con Feynman para hacerlo. Llamaron su atención mientras Margaret y yo sacábamos el pavo real del coche y lo poníamos en su dormitorio. ¡Un pavo real en su cama! Es una maravillosa forma de dar a alguien un regalo.
¿Le pareció extraño que Feynman se convirtiera en un personaje famoso?
Feynman era peculiar porque era muy brillante, pero también era un payaso. A veces, él era más un payaso que un científico.
Pero usted y Feynman podían tener conversaciones profundas sobre física. Se complementan bien, ¿no?
Durante algunos años, y luego me enfadé con él. Había comenzado a mirarse demasiado a sí mismo. Todo era una prueba de su brillantez. Así que si de alguna discusión, llegábamos a alguna conclusión interesante, su interpretación era, “Hey, chico, soy inteligente”. Y éso molesta, así que después de unos años, no trabajé con él.
Cuando piensa en gente como Feynman o Einstein u otros físicos legendarios, ¿piensa en ellos como en genios? ¿Existe algo así?
Einstein era muy especial – quiero decir, crear una teoría, la relatividad general [que describe la gravedad como un producto de la geometría del espacio y el tiempo]. Hacer eso ahora o 34 años antes sería llamativo, notable, un logro absolutamente notable. Pero hacerlo cuando lo hizo, en 1915, es simplemente increíble.
Cuando estuvo en el Instituto de Estudios Avanzados, Einstein también estaba allí, aunque estaba en el final de su vida. ¿Fue capaz de absorber algo de él?
Podía haberlo hecho. Podía haber concertado una reunión con su secretaria, la formidable Helen Dukas, y haber ido a hablar con él. Podía haberle preguntado cosas sobre los viejos tiempos. Si fuera hoy, lo haría. Pero lo que pude ver entonces, es que estaba pasado. No creía en la mecánica cuántica, no conocía las partículas que estábamos estudiando. Y no conocía otras cosas. Si le mostraba lo que estaba haciendo, no hubiera hecho nada con ello. Y si él me mostrara lo que estaba haciendo, yo no le creería. Así que no hice nada. Diría: “Hola. Buenos días”. Y él diría, “Buenos días.” Eso es todo.
¿En qué está trabajando ahora?
Junto con otras personas a lo largo del mundo, estoy buscando si pudiera haber alternativas para caracterizar matemáticamente la entropía, la medida del desorden de un sistema. Podría ser útil emplear fórmulas alternativas para estudiar diferentes circunstancias como mercados financieros o interacciones sociales. Puede que esto acabe convirtiéndose en una herramienta extremadamente flexible para tratar todo tipo de situaciones. Éso es lo que la gente espera. Otros piensan que es una locura.

Escrito por Osccar en Fí­sica
Fuente: cienciakanija.com 

Autor: Susan Kruglinski
Fecha Original: 17 de marzo de 2009
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