miércoles, 18 de diciembre de 2013

Maxwell's demon can use quantum information to generate work

Maxwell’s demon can use quantum information to generate work
In the quantum information heat engine, the system is attached to the reservoir, and is measured and controlled by the memory consisting of a diatomic molecule with two entangled states. Credit: Park, et al. ©2013 American Physical Society
(Phys.org) —In theory, Maxwell's demon can decrease the entropy of a system by opening and closing a door at appropriate times to separate hot and cold gas molecules. But as physicist Leó Szilárd pointed out in 1929, entropy does not decrease in such a situation because the demon's measurement process requires information, which is a form of entropy. Szilárd's so-called information heat engine, now called the Szilárd engine (SZE), demonstrates how work can be generated by using information.
In the SZE and other heat engines devised since then, the information that is used to generate work has always been classical information. Now for the first time, physicists have theoretically and experimentally demonstrated that a heat engine can generate work using purely quantum mechanical information.
The researchers, Jung Jun Park and Sang Wook Kim from Pusan National University in Busan, Korea; Kang-Hwan Kim from the Korea Advanced Institute of Science and Technology (KAIST) in Daejeon, Korea; and Takahiro Sagawa from Kyoto University in Kyoto, Japan, have published their paper on their work in a recent issue of Physical Review Letters.
"It is known that classical information can be used to extract work, which is important because this saves the second law of thermodynamics!" Sang Wook Kim told Phys.org. "The mathematical expression of such work is given as the mutual information between the system and the measurement device multiplied by kT. Now for the first time we show that quantum information can also be used to extract work, and its mathematical expression is discord."
As the physicists explain, in many ways the new quantum heat engine is similar to the SZE. Both engines begin in thermodynamic equilibrium, and both have some kind of wall that separates the reservoir of molecules into two spaces. While the wall in the SZE is "perfect," in the quantum heat engine it is semi-permeable.
The demon and the type of molecules used are also different in the quantum heat engine. Here, the demon consists of not one but two memories, which the scientists physically demonstrate using a molecule containing two atoms. Each atom has two internal states that are physically equivalent to each atom's two spin states.
Before measurements are performed, the two atoms are prepared in a maximally entangled quantum state, and are also classically correlated. But as measurements are performed to separate the molecules, the quantum entanglement between the two atoms decreases while the classical correlation does not. It is this , expressed here as quantum discord, that is used to generate work. The quantum discord measures the amount of quantum mechanical correlation compared to the total correlation (both quantum and classical).
Like the SZE, the quantum heat engine does not violate the second law of thermodynamics because entropy, in the form of information, never decreases in these systems. The physicists also note that the quantum heat engine is not cyclic, so the memory does not return to its initial maximally entangled state. In other words, the quantum information is not free, and work must be done to recover the initial state.
The researchers plan to further investigate the potential of generating work from quantum information in the future.
"First we are considering how to realize our engine in experiments," Sang Wook Kim said. "The example that we presented in our paper is just a gedanken experiment, implying that it is extremely hard to directly realize it. Second, we are studying the   far from equilibrium. This is related to constructing a quantum fluctuation theorem with feedback control."
More information: Jung Jun Park, et al. "Heat Engine Driven by Purely Quantum Information." PRL 111, 230402 (2013). DOI: 10.1103/PhysRevLett.111.230402

Read more at: http://phys.org/news/2013-12-maxwell-demon-quantum.html#jCp






martes, 17 de diciembre de 2013

Partículas y antipartículas en un superconductor nanométrico

Científicos del CSIC y otros centros internacionales han analizado las propiedades de una estructura nanométrica que combina hilos semiconductores con un material superconductor. El trabajo explica por primera vez las propiedades magnéticas de los estados excitados de electrones y huecos y su posible relación con los denominados fermiones de Majorana.
Más información sobre:
nanotecnología
superconductores

CSIC | 16 diciembre 2013 10:28
<p>Gráficos de los experimentos con las nanoestructuras. / Lee et al.</p>
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Gráficos de los experimentos con las nanoestructuras. / Lee et al.
Un equipo internacional con participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado la superconductividad inducida en una estructura nanométrica que combina hilos semiconductores con un material superconductor.
Los resultados, publicados en la revista Nature Nanotechnology, explican por primera vez las propiedades magnéticas de los estados excitados de electrones y huecos en este sistema y podrían abrir nuevos campos de estudio en nanotecnología.
A temperaturas muy bajas, algunos metales se convierten en superconductores y cambian radicalmente sus propiedades eléctricas y magnéticas. En particular, los superconductores, que tienen numerosas aplicaciones, no ejercen resistencia al paso de la corriente eléctrica, por lo que la conducción de los electrones se realiza sin pérdidas de energía.
“Cuando un material superconductor se encuentra en su estado de energía más baja, se convierte en una onda cuántica colectiva formada por pares de Cooper, parejas de electrones que se unen a pesar de ser cargas negativas que tienden a repelerse. En nuestro trabajo hemos demostrado esta superconductividad inducida en hilos semiconductores de tamaño nanométrico”, explica Ramón Aguado, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid.
Hacia la computación cuántica topológica
En estos nanohilos semiconductores acoplados a contactos de vanadio, un material superconductor, los investigadores han analizado las propiedades de la onda cuántica colectiva cuando es excitada y sale de su estado de energía más baja.
El trabajo muestra una superconductividad inducida en hilos semiconductores de tamaño nanométrico
“Nuestro trabajo ha explicado por primera vez las propiedades magnéticas de estos estados excitados. Hemos demostrado, tal y como contempla la teoría, que estas propiedades magnéticas cambian cuando pasamos de tener pares de Cooper a superposiciones de electrones y huecos, las cuales se denominan estados de Andreev”, precisa el científico.
Esos “huecos” son en realidad la ausencia de electrones o de carga eléctrica, la cual se comporta de manera efectiva como una partícula cargada positivamente. Aguado explica: “En un superconductor, un hueco es, a todos los efectos, la antipartícula del electrón. Gran parte del interés de estos sistemas reside en la posibilidad de crear estados de Andreev a energía cero. Estas excitaciones tienen la peculiaridad de que son mitad electrón mitad hueco, o lo que es lo mismo, partículas iguales a sus antipartículas, los denominados fermiones de Majorana”.
Estos fermiones, aparte del interés fundamental que tienen, podrían dar lugar a formas de computación cuántica más robustas, sin tolerancia a posibles fallos, como la computación cuántica topológica. Según el investigador, se especula que los neutrinos son fermiones de Majorana, a pesar de que aún no existen pruebas definitivas.
“Lo interesante es que se podría demostrar esta propiedad relativista en la nanoescala antes que en los grandes aceleradores de partículas. Asimismo, hay un gran interés en su posible aplicación tecnológica a largo plazo”, agrega Aguado.
Referencia bibliográfica:
Eduardo J. H. Lee, Xiaocheng Jiang, Manuel Houzet, Ramón Aguado, Charles M. Lieber y Silvano De Franceschi. "Spin‐resolved Andreev levels and parity crossings in hybrid superconductor–semiconductor nanostructures". Nature Nanotechnology. DOI: 10.1038/NNANO.2013.267.

Fuente: http://www.agenciasinc.es

viernes, 13 de diciembre de 2013

Un gigantesco acelerador de partículas envuelve a la Tierra

Un gigantesco acelerador de partículas envuelve a la Tierra

Link a página de   el dic 12, 2013

Dos sondas gemelas de la NASA descubren un mecanismo en los cinturones de radiación de Van Allen que actúa como un sincrotrón, empujando los electrones a una velocidad próxima a la de la luz.
Desde que en 1958 se descubrió que la Tierra está rodeada por dos gigantescas rosquillas de radiación, los científicos han tratado de desentrañar cómo funciona este peculiar lazo planetario y cómo nos afecta su existencia. Esto último no es trivial, dado que los llamados cinturones de Van Allen forman enjambres de partículas cargadas a enormes velocidades que pueden llegar a inutilizar la electrónica de los satélites, e incluso dañar los sistemas eléctricos en la Tierra en caso de tormentas espaciales intensas. En cuanto a lo primero, el conocimiento de estos cinturones ha avanzado firmemente gracias a la misión Van Allen, formada por dos satélites gemelos de la NASA que desde su lanzamiento en agosto de 2012 han ido revelando datos fundamentales sobre los cinturones de radiación. Un nuevo estudio publicado en la revista digital Nature Communications descubre uno de los grandes misterios de estos cinturones, cómo son capaces de acelerar las partículas a velocidades próximas a la de la luz gracias a un tipo de onda electromagnética que las empuja como lo haría una ola a un surfista.
Los cinturones de Van Allen son dos gigantescas ruedas que abrazan nuestro planeta a distancias de entre 1.000 y 60.000 kilómetros y que están formadas por electrones y protones muy energéticos, procedentes sobre todo del viento solar y que quedan atrapados por el campo magnético de la Tierra. Las partículas circulan a velocidades vertiginosas, describiendo trayectorias en forma de C entre ambos polos magnéticos, y desplazándose también lateralmente de oeste a este como en una órbita que tarda solo unos pocos minutos en circundar la Tierra. Las partículas están sometidas a unas complejas condiciones físicas gobernadas por distintos tipos de ondas electromagnéticas cuyas frecuencias causan diferentes efectos. “El enigma desde su descubrimiento ha sido cómo las partículas se aceleran hasta casi la velocidad de la luz”, plantea el autor principal y director del estudio, Ian Mann, de la Universidad de Alberta (Canadá).

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Las sondas gemelas Van Allen se lanzaron el 30 de agosto de 2012 en órbitas elípticas casi ecuatoriales alrededor de la Tierra. Andy Kale
“Esencialmente, el espacio cercano a la Tierra está ocupado por un campo magnético básico que puede perturbarse con un viento solar modesto emitido por una estrella normal”, explica Mann. “Cuando se compara con los objetos astrofísicos mucho más exóticos que existen en el universo, no parece que el sistema de la Tierra pueda acelerar partículas a velocidades tan increíbles. Pero algo está pasando justo encima de nuestras cabezas que conforma un acelerador de escala planetaria muy eficiente, y los científicos han tratado de averiguarlo desde que se descubrieron los cinturones”.
Las sondas Van Allen de la NASA ofrecen a los científicos una oportunidad sin precedentes para entender el comportamiento de los cinturones de radiación. Frente a los datos locales y restringidos que podría registrar un único aparato, disponer de dos satélites gemelos tomando mediciones simultáneas en distintas regiones del espacio próximo permite obtener una imagen global de los procesos que operan a escala planetaria. “Con las sondas Van Allen, me gusta pensar que estas partículas no tienen dónde esconderse, porque cada aparato gira y observa el cielo entero con sus detectores, así que obtenemos una visión de 360 grados en términos de dirección, posición, energía y tiempo”, detalla el coautor del estudio Harlan Spence, de la Universidad de New Hampshire (EE. UU.).
Gracias a la resolución que aportan las sondas Van Allen, los investigadores encontraron que las partículas mostraban signos de haber sido aceleradas por un tipo de ondas llamadas de ultra baja frecuencia, o ULF. Estas ondas actúan empujando las partículas de forma sincronizada y en el momento preciso como se hace con las ruedas giratorias de los parques infantiles, lo mismo que consiguen los sincrotrones que se emplean para experimentos físicos en la Tierra. Así, mientras orbitan el planeta, las partículas “son aceleradas repetidamente por ondas que son coherentes a escala planetaria abarcando cientos de miles de kilómetros”, dice Mann. El investigador compara la situación a la de un surfista que caza una ola tras otra para aumentar su velocidad. “Se pensaba que este proceso de aceleración podía estar presente, pero antes no éramos capaces de verlo con claridad”, señala. “Ahora sabemos que simplemente no contábamos con la resolución necesaria para verlo”.
Los resultados de los investigadores ayudarán a perfeccionar los modelos matemáticos de los cinturones de Van Allen que los científicos emplean para construir simulaciones, pero además servirán para comprender mejor cómo se aceleran las partículas cósmicas en lugares remotos del universo. Por último, un conocimiento más detallado del funcionamiento de los cinturones ayudará a predecir cómo cambian de tamaño, de forma y de energía en respuesta a grandes tormentas solares como la llamada fulguración de Carrington, que en 1859 provocó graves daños en los sistemas de telégrafos y dejó ver auroras polares incluso en España. “Hay informes de testigos publicados en los periódicos que cuentan cómo los cables telegráficos ardieron”, apunta Mann. Hoy un suceso semejante inutilizaría los sistemas electrónicos de los que depende toda nuestra tecnología. “Todavía estamos tratando de entender cómo sería una gran tormenta espacial y el impacto que tendría en infraestructuras como satélites y redes eléctricas terrestres; el objetivo es mejorar la protección de estos sistemas contra las inclemencias del tiempo espacial”, concluye Mann.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El CERN se renueva tras el hallazgo del bosón de Higgs

  • Aprovechando el primer gran parón técnico del LHC, EL MUNDO visita las obras que duplicarán la potencia del acelerador que detectó la partícula de Higgs.

Trabajos de mejora en el detector CMS, uno de los cuatro grandes...
Trabajos de mejora en el detector CMS, uno de los cuatro grandes experimentos del LHC. CERN

En apariencia, el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN, por sus siglas en francés) no es muy diferente a un campus universitario. Un edificio en forma de esfera a la entrada del complejo y un pequeño jardín en el que se exhiben antiguas piezas de aceleradores sugieren que estamos en un lugar especial.
Pero aquí, en la frontera entre Suiza y Francia, lo verdaderamente extraordinario ocurre bajo nuestros pies. A cien metros de profundidad hay un túnel de 27 kilómetros de circunferencia por el que circulan y colisionan protones a una velocidad cercana a la de la luz. Se trata del Gran Colisionador de Hadrones (Large Hadron Collider, LHC), el acelerador de partículas más grande jamás construido. Una obra faraónica y multimillonaria que está permitiendo realizar el que muchos consideran el mayor experimento del mundo.
Si desde su inauguración, en 2008, el LHC se considera un hito de la ingeniería y la ciencia, el 4 de julio de 2012, cuando fue anunciado eldescubrimiento del bosón de Higgs, se ganó un lugar destacado en la historia de la Física. Ahora se ha hecho la primera gran parada técnica para realizar mejoras y preparar la siguiente etapa del acelerador de partículas, que comenzará en 2015. Y es que aquí todavía queda mucha ciencia por hacer.

La 'máquina del tiempo'

¿De qué está hecho el Universo? ¿Cómo comenzó todo? El CERN, un organismo internacional fundado en 1954, nació con el objetivo de investigar de qué está compuesta la materia. «No entendemos la mayor parte del Universo», afirma Luis Álvarez-Gaumé, físico teórico en el CERN desde hace un cuarto de siglo. Según detalla, sólo un 4% del Universo está constituido por átomos, es decir, es materia como la nuestra. La inmensa mayoría es energía oscura (74%) y materia oscura (22%), pero no saben qué es ni de dónde procede: «Ni siquiera entendemos bien ese 4%».
Para intentar comprenderlo, el CERN construye instrumentos como el LHC, que ha costado unos 3.000 millones de euros y ha sido bautizada como la máquina del tiempo. Y es que aquí los científicos reproducen unas condiciones parecidas a las que debieron darse tras el Big Bang, la gran explosión que originó el Universo hace 13.700 millones de años.
Un operario en el detector ALICE.
cern
Uno de los principales objetivos del LHC era confirmar o refutar la existencia del bosón de Higgs, la única partícula predicha por el Modelo Estándar de Física de Partículas que quedaba por descubrir y de la que se pensaba que tenía un papel clave en el mecanismo por el que se origina la masa del Universo. Se llamó así por el británicoPeter Higgs, uno de los físicos teóricos que en los 60 propuso su existencia y por cuyo trabajo ha recibido en 2013 [junto a François Englert] el Nobel y el Premio Príncipe de Asturias. «Mucha gente apostaba por que no se podía descubrir. Pero el bosón que han visto nuestros compañeros experimentales se parece mucho al descrito en los 60. Ha sido un trabajo de una dificultad inmensa, como buscar un aguja en un pajar», señala Álvarez-Gaumé.
«Hemos descubierto una partícula que creemos que es el bosón de Higgs, no está confirmado al 100% pero probablemente no lo esté nunca. Ahora toca determinar sus propiedades», explica el leonés Isidro González, físico de la Universidad de Oviedo, que trabajó en el antiguo acelerador LEP, que predecesor al LHC.
Además de estudiar con precisión el bosón de Higgs, para el director del CERN, Rolf Heuer, el gran objetivo del LHC a partir de 2015 será investigar la materia oscura:«Sabemos que existe pero no sabemos qué es. Realmente esperamos que el LHC abra la primera ventana y nos dé algunas ideas», explica durante una rueda de prensa con periodistas españoles invitados a visitar las instalaciones del CERN aprovechando el parón técnico del gran acelerador.
CERN

A 100 metros bajo tierra

Tras recorrer en autobús ocho kilómetros rodeados de montañas nevadas, comenzamos nuestro descenso en ascensor hasta las entrañas del LHC, a 100 metros bajo tierra. Ahora estamos en territorio francés, pues en nuestra primera parada visitaremos el experimento CMS, uno de los cuatro detectores [los otros se llaman ATLAS, LHCb y ALICE] colocados en puntos estratégicos del anillo circular de 27 kilómetros. En estos cuatro lugares se hacen chocar dos haces en los que han inyectado protones que viajan a una velocidad cercana a la de la luz para que los detectores puedan registrarlos, analizarlos y buscar partículas, como el escurridizo bosón de Higgs.
Aunque el Gran Acelerador de Hadrones no está ahora en funcionamiento, las normas de seguridad prohíben que bajen a la cueva mujeres embarazadas y personas con marcapasos debido a la gran cantidad de equipos eléctricos que hay y a los restos de radiación que quedan. Como es lógico, el casco es obligatorio y no se puede llevar tacones. Cuando el LHC está en marcha, está prohibido entrar en las cuevas. Según cuenta el canario Garoe González, físico del IFAE de Barcelona e investigador de ATLAS, para asegurarse de que no hay nadie en las cuevas, cada persona que baja debe llevar una llave y entregarla al salir. De vez en c uando, algún despistado se olvida de devolverla y no se puede poner en marcha hasta que se le localiza.

El lugar más frío del Sistema Solar

Nos acompaña durante nuestro recorrido José Miguel Jiménez, uno de los científicos que mejor conoce los entresijos de este anillo subterráneo, cuyo interior está considerado el lugar más vacío y el más frío del Sistema Solar. Durante sus últimos ocho años en el CERN [lleva aquí casi dos décadas], ha sido el jefe del equipo de 140 personas que se encarga de los sistemas de vacío del acelerador y de las tecnologías de revestimiento que permiten que el haz circule de manera más eficiente dentro del túnel. En enero, entrará en el directorio del CERN como jefe del Departamento de Tecnologías.
Como nos acompaña un bombero, nos permiten adentrarnos más en el túnel de lo que, según nos explican, suelen hacer los visitantes que acceden a esta zona. Jiménez nos muestra, por ejemplo, las zonas del anillo en las que la temperatura alcanza los -271º C. El tiempo récord que han mantenido circulando los haces de manera continua por el túnel es de 22 horas y media. «Cuando el LHC está en funcionamiento tenemos ingenieros y técnicos trabajando 24 horas al día, siete días por semana», afirma Jiménez, que detalla que en 2012 el LHC estuvo operativo del 6 de enero al 18 de diciembre.
José Miguel Jiménez, en el túnel de 27 kilómetros del LHC.
Accedemos ahora a la espectacular cueva en la que se encuentra el detector CMS, que fue el que, paralelamente con ATLAS, detectó el bosón de Higgs:«Aunque sean experimentos rivales, tambien son hermanos. porque los dos tienen que ver lo mismo», explica el manchego Jesús Puerta Pelayo, físico experimental del CIEMAT.
El detector es un gran cilindro modular de 15 metros de alto por 21 de largo. Pesa 14.000 toneladas y cada una de sus piezas puede desplazarse longitudinalmente a lo largo de la caverna, como se aprecia bien ahora, durante los trabajos de mejora:«Aunque su tamaño es la mitad que ATLAS, es mucho más pesado porque es más compacto», explica Puerta, que compara el esquema de estos detectores con el de una cebolla. «Hay varias capas alrededor del punto de interacción y cada una absorbe un tipo de partículas y tiene un equipo de mantenimiento especializado. En la más externa hay 250 cámaras detectoras de muones (partículas parecidas a los electrones pero con más masa), de las que 70 se han hecho en Madrid», detalla Puerta, que vive entre Madrid y Ginebra y ha trabajado en todas las etapas de construcción del CMS. «El detector es como una cámara digital que tiene que tomar 40 millones de fotos por segundo y tiene 80 millones de píxeles», compara María Chamizo, física del CIEMAT. «Además, tiene que ser inteligente para ser capaz de saber si las fotos son interesantes o no, porque la inmensa mayoría ni te interesa ni las puedes guardar porque no tienes capacidad», precisa Jesús Puerta.
Un operario en el túnel de 27 kilómetros del LHC, a 100 metros de profundidad.
CERN
Durante nuestra visita a la caverna del gigantesco detector ATLAS, que está en Suiza, junto al complejo del CERN, y cuyo tamaño es comparable al de la Torre Eiffel, Inma Riu, investigadora del IFAE, explica cómo seleccionan los sucesos que registran los detectores: «Hay que seleccionar aquellos que nos proporcionen información sobre lo que pasó en el Universo antiguo pero hay que tener mucho cuidado para no sesgar la muestra».
«Si tienes muchas colisiones que no te interesan te introduce demasiado ruido y te estropea lo que quieres ver», afirma Isidro González.

En funcionamiento hasta 2030

«La mayoría de los sucesos que vemos ya los conocemos, es ruido. Queremos ver descubrimientos nuevos», explica Mar Capeans, que se dedica a mejorar los detectores del LHC, [que va a estar en funcionamiento hasta 2030], con las tecnologías disponibles en la actualidad.
Los detectores se renovarán en tres fases [ahora, en 2018 y en 2022] para «hacer esa limpieza más rápido y poder estudiar con mucha más precisión el bosón de Higgs. También queremos aprender a detectarlo antes. Hasta ahora hemos visto unos 2.000Higgs, decayendo en procesos diferentes», añade Capeans. «Con el aumento de energía de 7-8 teraelectronvoltios (TeV) a 13 TeV y el incremento de la luminosidad (equivalente al número de colisiones), a partir de 2015 estimamos que veremos un millón de Higgs en la próxima década, lo que permitiría hacer física de precisión».
Aunque el acelerador esté detenido, los científicos siguen analizando los resultados. La semana pasada anunciaron que habían observado cómo bosón de Higgs se desintegra en fermiones, como esperaban: «Hasta ahora habíamos visto el Higgs desintegrándose en bosones (partículas de fuerza Z, W, fotón)», explica Capeans. "La desintegración del Higgs a fermiones (que son las partículas de las que esta hecha la materia) es una predicción del Modelo Estándar. Este resultado es una confirmación de que el Higgs que vemos es consistente con éste, y serán probablemente los datos que obtendremos a partir del 2015 los que nos podrán indicar si esa consistencia continua o si otros modelos son posibles o existen mas bosones de Higgs».

jueves, 5 de diciembre de 2013

'Spooky action' builds a wormhole between 'entangled' quantum particles

Dec 03, 2013 by Vince Stricherz
'Spooky action' builds a wormhole between 'entangled' quantum particles
This illustration demonstrates a wormhole connecting two black holes. Credit: Alan Stonebraker/American Physical Society
Quantum entanglement, a perplexing phenomenon of quantum mechanics that Albert Einstein once referred to as "spooky action at a distance," could be even spookier than Einstein perceived.
Physicists at the University of Washington and Stony Brook University in New York believe the phenomenon might be intrinsically linked with wormholes, hypothetical features of space-time that in popular science fiction can provide a much-faster-than-light shortcut from one part of the universe to another.
But here's the catch: One couldn't actually travel, or even communicate, through these wormholes, said Andreas Karch, a UW physics professor.
Quantum entanglement occurs when a pair or a group of  interact in ways that dictate that each particle's behavior is relative to the behavior of the others. In a pair of entangled particles, if one particle is observed to have a specific spin, for example, the other particle observed at the same time will have the opposite spin.
The "spooky" part is that, as research has confirmed, the relationship holds true no matter how far apart the particles are – across the room or across several galaxies. If the behavior of one particle changes, the behavior of both  changes simultaneously, no matter how far away they are.
Recent research indicated that the characteristics of a wormhole are the same as if two black holes were entangled, then pulled apart. Even if the black holes were on opposite sides of the universe, the wormhole would connect them.
Black holes, which can be as small as a single atom or many times larger than the sun, exist throughout the universe, but their gravitational pull is so strong that not even light can escape from them.
If two  were entangled, Karch said, a person outside the opening of one would not be able to see or communicate with someone just outside the opening of the other.
"The way you can communicate with each other is if you jump into your black hole, then the other person must jump into his black hole, and the interior world would be the same," he said.
The work demonstrates an equivalence between , which deals with physical phenomena at very tiny scales, and classical geometry – "two different mathematical machineries to go after the same physical process," Karch said. The result is a tool scientists can use to develop broader understanding of entangled quantum systems.
"We've just followed well-established rules people have known for 15 years and asked ourselves, 'What is the consequence of ?'"
More information: Karch is a co-author of a paper describing the research, published in November in Physical Review Letters.
Holographic Dual of an Einstein-Podolsky-Rosen Pair has a Wormhole, Phys. Rev. Lett. 111, 211602 (2013) prl.aps.org/abstract/PRL/v111/i21/e211602


Could Particle ‘Spooky Action’ Define The Nature Of Gravity?

by ELIZABETH HOWELL on DECEMBER 5, 2013


Diagram of a wormhole, or theoretical shortcut path between two locations in the universe. Credit: Wikipedia
Diagram of a wormhole, or theoretical shortcut path between two locations in the universe. Credit: Wikipedia
Quantum physics is a fascinating yet complicated subject to understand, and one of the things that freaks out physics students every is the concept of entanglement. That occurs when physicists attempt to measure the state of a particle and that affects the state of another particle instantly. (In reality, the particles are in multiple states — spinning in multiple directions, for example — and can only be said to be in one state or another when they are measured.)
“Spooky action at a distance” is how Albert Einstein reportedly referred to it. Here’s the new bit about this: Julian Sonner, a senior postdoctoral researcher at the Massachusetts Institute of Technology, led research showing that when two of these quarks are created, string theory creates a wormhole linking the quarks.
According to MIT, this could help researchers better understand the link between gravity (which takes place on a large scale) to quantum mechanics (which takes place on a very tiny scale). As MIT puts it, up to now it’s been very hard for physicists to “explain gravity in quantum-mechanical terms”, giving rise to a preoccupation of coming up with a single unifying theory for the universe. No luck yet, but many people believe it exists.
The a-theorem could help to explain the theory that describes quarks, fundamental particles seen here in a three-dimensional computer-generated simulation.  PASIEKA/SPL
Quarks, fundamental particles seen here in a three-dimensional computer-generated simulation. PASIEKA/SPL
“There are some hard questions of quantum gravity we still don’t understand, and we’ve been banging our heads against these problems for a long time,” Sonner stated. “We need to find the right inroads to understanding these questions.”
Quantum entanglement sounds so foreign to our experience because it appears to exceed the speed of light, which violates Einstein’s general relativity. (The speed limit is still being tested, of course, which is why scientists were so excited when it appeared particles were moving faster than light in a 2011 experiment that was later debunked due to a faulty sensor.)
Anyway, this is how the new research proceeded:
- Sonner examined the work of Juan Maldacena of the Institute for Advanced Study and Leonard Susskind of Stanford University. The physicists were looking at how entangled black holes would behave. “When the black holes were entangled, then pulled apart, the theorists found that what emerged was a wormhole — a tunnel through space-time that is thought to be held together by gravity. The idea seemed to suggest that, in the case of wormholes, gravity emerges from the more fundamental phenomenon of entangled black holes,” MIT stated.
Two nascent black holes formed by the collapse of an early supergiant star. From a visualization by by Christian Reisswig (Caltech).
Two nascent black holes formed by the collapse of an early supergiant star. From a visualization by by Christian Reisswig (Caltech).
- Sonner then set about to create quarks to see if he could watch what happens when two are entangled with each other. Using an electric field, he was able to catch pairs of particles coming out of a vacuum environment with a few “transient” particles in it.
- Once he caught the particles, he mapped them in terms of space-time (four-dimensional space). Note: gravity is believed to be the fifth dimension because it can bend space-time, as you can see in these images of galaxies below.
- Sonner then tried to figure out what would happen in the fifth dimension when quarks were entangled in the fourth dimension, using a string theory concept called holographic duality. “While a hologram is a two-dimensional object, it contains all the information necessary to represent a three-dimensional view. Essentially, holographic duality is a way to derive a more complex dimension from the next lowest dimension,” MIT stated.
The HST WFPC2 image of gravitational lensing in the galaxy cluster Abell 2218, indicating the presence of large amount of dark matter (credit Andrew Fruchter at STScI).
The HST WFPC2 image of gravitational lensing in the galaxy cluster Abell 2218, indicating the presence of large amount of dark matter (credit Andrew Fruchter at STScI).
- And it was under holographic duality that Sonner found a wormhole would be created. The implication is that gravity itself may come out of entanglement of these particles, and that the bending we see in the universe would also be due to the entanglement.
“It’s the most basic representation yet that we have where entanglement gives rise to some sort of geometry,” Sonner stated. “What happens if some of this entanglement is lost, and what happens to the geometry? There are many roads that can be pursued, and in that sense, this work can turn out to be very helpful.”
You can view the research in Physical Review Letters.


Read more: http://www.universetoday.com/106968/could-particle-spooky-action-define-the-nature-of-gravity/#ixzz2mdSBSZGz


El telescopio Hubble detecta agua en las atmósferas de cinco planetas fuera del Sistema Solar

Gracias al potente ojo cósmico del telescopio espacial Hubble, dos equipos de científicos han detectado indicios de agua en las atmósferas de cinco planetas fuera del Sistema Solar.
La existencia de agua en planetas extrasolares ya se había comprobado en investigaciones anteriores, pero éste es el primer estudio que ha logrado medir y comparar la cantidad de agua en estos cinco mundos, según informa la NASA en un comunicado.
Aunque los planetas que orbitan otros soles están demasiado lejos como para que puedan observarse directamente, es posible realizar análisis de su tamaño y la composición de sus atmósferas, al estudiar el tránsito de estos mundos delante de sus estrellas.
La cantidad de agua detectada en los cinco planetas estudiados con el Hubble (WASP-17b, HD209458b, WASP-12b, WASP-19b y XO-1b) variaba bastante. Las señales más fuertes que indicaban la presencia de H20 se observaron en WASP-17b y HD209458b, aunque en los otros tres planetas también se detectaron claramente indicios consistentes con la existencia de agua.
"Estamos convencidos de que hemos detectado señales de agua en múltiples planetas", asegura Avi Mandell, investigador del Centro Goddard de la NASA, en Maryland, y autor principal de uno de los estudios sobre este hallazgo, que publica hoy la revista Astrophysical Journal. "Este trabajo realmente abre la puerta a la posibilidad de comparar cuánta agua hay en las atmósferas de diversos tipos de exoplanetas, por ejemplo las diferencias que existen entre los más calientes y los más fríos".
Estas investigaciones forman parte de un censo que analiza las atmósferas de exoplanetas, dirigido por el científico L. Drake Dreming, de la Universidad de Maryland. Sus observaciones han vuelto a demostrar una vez más el extraordinario potencial científico del Hubble en el estudio de exoplanetas.
"Es extraordinariamente difícil detectar la atmósfera de un exoplaneta", explica Deming, cuyo equipo utilizó una nueva técnica de observación que incrementó la precisión de sus mediciones."Pero fuimos capaces de obtener una señal clara, y es agua", asegura el investigador.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Neutrinos extraterrestres detectados en el Polo Sur





Si a Shackleton o a Amundsen les hubiesen contado que algún día habría un laboratorio gigante con aspecto de nave espacial sobre los mismos hielos que destrozaban sus barcos y mataban a sus tripulaciones en la Antártida, hubieran pensado que se trataba de una locura. Y lo mismo le ocurrió en los años 70 a las autoridades norteamericanas cuando escuchaban a un grupo de investigadores de Estados Unidos plantear la idea de construir un cubo de un kilómetro por un kilómetro enterrado a 2.500 metros de profundidad bajo el hielo de la Antártida para observar los neutrinos que llegan desde el Universo. Pero esa locura es una realidad que acaba de producir sus primeros resultados importantes, y prometen revolucionar la Astronomía.
El grupo de 276 científicos de 12 países que trabaja en IceCube ha detectado por primera vez neutrinos -un tipo de partículas subatómicas que pueden generarse en el Sol, en fenómenos astrofísicos como el Big Bang, el CERN o en las centrales nucleares- de alta energía que proceden de más allá de nuestra galaxia.
«Este es el primer indicio de neutrinos de muy alta energía de fuera del Sistema Solar», explicaba ayer Francis Halzen, investigador principal de IceCube, profesor distinguido de Física en la Universidad de Wisconsin-Madison y verdadero padre intelectual del proyecto. «Es muy gratificante ver finalmente lo que hemos estado buscando. Este es el comienzo de una nueva era para la Astronomía», sentenció.
Uno de los agujeros del IceCube, taladrados en el hielo. | Science
La frase de Halzen está justificada. Este descubrimiento supone que se podrá utilizar la información que se pueda extraer de los neutrinos provenientes del espacio para hacer Astronomía. Según, Juan Antonio Aguilar, investigador de la Universidad de Ginebra y miembro del equipo de IceCube, el hallazgo es similar a la primera vez que se utilizaron rayos X o radiación Gamma para obtener imágenes del espacio profundo, dos técnicas que revolucionaron la investigación astronómica moderna.

Una nueva puerta al espacio

Los neutrinos pueden producirse a partir de muchas fuentes, algunas del espacio y otras situadas en la atmósfera terrestre. De hecho, esta no es la primera vez que se detectan neutrinos cósmicos. En 1987, varios detectores alrededor del mundo observaron un pulso de neutrinos de baja energía producidos por una supernova cercana (una explosión estelar).
El número de neutrinos extraterrestres detectados -28- puede parecer escaso para dos años de trabajo, pero la clave está en la energía que tienen. «Los neutrinos que hemos detectado tienen energías entre un millón y mil millones más energía que los neutrinos solares o de la Supernova de 1987», explica Carlos de los Heros, profesor de la Universidad de Uppsala y uno de los investigadores que diseñaron el prototipo del observatorio IceCube. Nunca se habían detectado estas partículas de muy alta energía -porque hasta la construcción de IceCube no existía ningún observatorio capaz de hacerlo-, y eso abre una nueva puerta a la exploración del espacio.
IceCube es la trampa de neutrinos más sensible que se haya construido jamás y la única lo bastante grande para cazar neutrinos cósmicos de muy alta energía. El observatorio astronómico, al contrario que los telescopios que todo el mundo puede tener en mente, consiste en 87 agujeros taladrados en el hielo polar hasta una profundidad de más de 2.000 metros. En cada uno de ellos se desliza una cuerda que lleva anudados unos detectores del tamaño de pelotas de baloncesto. Y son precisamente esas esferas las responsables de captar las tenues señales de los neutrinos que atraviesan la Tierra provenientes de la atmósfera, del Sol y del espacio exterior al Sistema Solar.
El Sol emite un flujo muy intenso de neutrinos, pero son de una energía muy baja, de unos 10 MeV. Y la misma magnitud emiten las supernovas o las centrales nucleares, debido a la desintegración de núcleos inestables producidos al quemar el combustible.
«Somos ciegos a esos neutrinos, -explica De los Heros-. El diseño del detector desde el principio estuvo enfocado a buscar neutrinos de energía mucho más alta. Y tras muchos años de planificación y construcción, el detector ha dado sus frutos». Los 28 neutrinos extraterrestres observados tienen energías desde 30 millones de MeV, hasta dos de ellos con energías por encima de los 1.000 millones de MeV (1.000 TeV). Estos dos neutrinos muy energéticos son tan importantes para los investigadores y para el futuro de la Astronomía que han terminado por ponerles apodo: Ernie y Bert (Epi y Blas).

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